martes, 3 de mayo de 2016

#17 – Eres una amargada

Últimamente, estoy viendo como el adjetivo “amargada” se utiliza para una amplia variedad de actitudes, formas de pensar (y de vivir) y también de estados de ánimo.
Resulta que si tienes ideales, eres una amargada.
Si a veces te enfadas y te cabreas (más que nada porque eres un ser humano y no una Barbie con la sonrisa pintada de forma permanente) también eres una amargada.
Si eres crítica, insumisa, rebelde o inconformista también eres una amargada. Si eres diferente, eres una amargada. La voz discordante es la voz de una amargada, los pies que caminan contracorriente son los pies de una amargada. Si tienes una misión, eres una amargada, si tienes otra visión, también lo eres. Si quieres cambiar el mundo, o tan siquiera cambiar tu mundo, eres una amargada.
Si aspiras a ser libre, eres una amargada.
No te enfades tanto, mujer, sé feliz, disfruta de la vida, te dicen.
beauty
¿Y por qué asumen directamente que tú no disfrutas de tu vida? ¿Por qué juzgan algo tan subjetivo y personal como si eres feliz o no?
El origen de este tipo de comentarios está en una confusión demasiado habitual en nuestros días, que consiste en pensar que felicidad y hedonismo son la misma cosa.
Pero no es así.
La felicidad es, como hemos dicho, algo personal y que depende de la forma de ver el mundo de cada persona. Pero si algo está claro es que la felicidad no es algo inmediato, que se pueda consumir y tirar como si de una bolsa de patatas fritas se tratara. Llegar al estado de realización y paz espiritual propio de la felicidad requiere también sacrificio y esfuerzo. La verdadera felicidad es consciente y se vive con los ojos abiertos, y las personas verdaderamente felices no pasan, ni mucho menos, las 24 horas del día sonriendo; también se enfadan, también se cabrean, y si son felices suele ser porque han logrado desarrollar la capacidad de sobreponerse a las dificultades.
El hedonismo, en cambio, no tiene un carácter tan individual como la felicidad, pues al fin y al cabo todo el mundo, con pocos matices, se rinde ante los mismos placeres (los cuales normalmente consisten en satisfacer los instintos más básicos). A todas las personas les gusta sentir placer, no hay nada malo en ello, pero el hedonismo consiste en ir un paso más allá y vivir única y exclusivamente para recibir ese chute de endorfina que nuestro cerebro reclama a través de las actividades placenteras, como si de una droga se tratara.
injecting
Son dos cosas totalmente distintas, una persona feliz no tiene por qué ser hedonista y una persona hedonista no tiene por qué ser feliz.
Sin embargo, el Sistema nos hace confundir ambos términos y normalmente nos vende como feliz a la persona que es hedonista, que ama vivir rodeada de lujos y caprichos, conseguir con pasmosa facilidad todo lo que desea y tener a un ejército de pelotas a sus pies aunque no tenga un miserable amigo de verdad. Y tilda, directamente, de “amargada” a quien decide dar un sentido más profundo a su existencia y no limitarse a ser hedonista.
Según los criterios actuales, alguien como Ada Lovelace también sería una “amargada”, pues en vez de dedicarse a las distracciones típicas de las señoras aristócratas de su época se dedicaba a inventar el primer algoritmo codificado para ser procesado por una máquina, vulgarmente conocido como programa de ordenador, gracias al cual se desarrolló la computación y estás leyendo esto ahora mismo.
Ada_Lovelace
Cuando nos llaman “amargadas”, pues, lo que intentan es taparnos la boca, desmoralizarnos, para intentar que entremos en su estúpido juego y renunciemos a la lucha, a la vida y a nuestra propia condición de seres humanos, que cada día, poco a poco, nos la van arrebatando un poco más.
Lo que quieren es llevarnos de la mano hacia un mundo en el que puedan mantenternos controladas, obedientes, sedadas con sus drogas en forma de comida adictiva, telebasura y otras muchas mierdas que no necesitamos y que tan sólo producen un placer efímero y rápido.
Lo que pretenden es apagar esa resistencia que brilla en nuestro interior, para que nos rindamos, para que renunciemos a nuestros más profundos sueños y aspiraciones.
Esto es todo lo que se esconde tras una frase en apariencia inocente…
Pero aquí estamos nosotras para desmontar su lenguaje y pasar por encima de sus mentiras y contradicciones.

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