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viernes, 8 de enero de 2016

Reducir el consumo de azúcar

Consumimos demasiada azúcar, especialmente los llamados azúcares libres, ¿debería el Gobierno tomar medidas frente a la Industria de la Alimentación para reducir su consumo?, dice el Prof. Peter Saunders
Por el Prof. Peter Saunders, 9 de diciembre de 2015
Azucares_libres
Si bien el azúcar siempre ha formado parte de la dieta humana, es sólo en los tiempos actuales cuando hemos empezado a consumir grandes cantidades de azúcares libres, es decir, azúcares que han sido hasta cierto punto refinados. Estarían incluidos el azúcar que añadimos cuando cocinamos o ponemos en el café o las infusiones, y las grandes cantidades que los fabricantes añaden a los refrescos, dulces y otros alimentos que nos sorprenden por ser excesivamente dulces, como muchos platos precocinados. Una cucharada de salsa de tomate contiene aproximadamente una cucharadita de azúcar y una sola lata de refresco puede contener hasta diez cucharaditas de azúcar. Los azúcares que se encuentran en los zumos de fruta y en la miel también son azúcares libres; en la miel el refinado ha sido realizado por las abejas.
Los azúcares libres tienen que ser considerados de forma distinta de aquellos otros que están presentes de forma natural sin refinar, ya que tienen un mayor efecto sobre la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a la conclusión de que el consumo de grandes cantidades de azúcares libres aumenta el riesgo de obesidad, caries dental y enfermedades asociadas con el sobrepeso, como la diabetes tipo 2. Recomienda una reducción del consumo diario de azúcares libres, que debiera ser de menos del 10% de nuestra ingesta total de energía. Es menos prescriptivo sobre el límite inferior, porque hay muy pocas poblaciones con ingestas tan bajas y por lo tanto pocos o ningún estudio epidemiológico para respaldar mediante evidencias científicas [1].
El Comité Científico Asesor en Nutrición (CSN) ha recomendado el límite del 5%. Esto significaría que la ingesta total de azúcares libres debiera ser de unos 30 gramos, aproximadamente 6 cucharaditas, para cualquier persona de 11 años o más; menos en el caso de los niños menores [2]. Actualmente el azúcar representa alrededor del 15% de la ingesta media de energía en el caso de los niños y adolescentes en edad escolar [3], por lo que supondría una reducción considerable.
El Gobierno ha aceptado las recomendaciones de la CSN. Queda por ver si las va a poner en práctica.
¿Por qué tener en cuenta los niveles de azúcar?
La Industria Alimentaria se opone a las recomendaciones de la OMS y ha estado presionando en contra de ellas. Dicen basarse en argumentos supuestamente científicos. En primer lugar, afirman que el verdadero problema no es que comamos mucho, sino que hacemos poco ejercicio. En segundo lugar, si vamos a comer menos, no hay ninguna razón para fijarse en los azúcares y refrescos en particular. Por lo tanto, argumentan que si usted bebe una lata de Coca-Cola, que aporta 139 calorías, sería lo mismo que comer dos rebanadas de pan de trigo integral y en ambos casos debería dar un paseo de unos 20 minutos a paso ligero para quemar esa energía.
Este argumento no se sostiene. Piense en lo difícil que es perder algunos kilos, y si lo hace, lo difícil que resulta mantenerse en ese peso y no ganarlo de nuevo. Eso es así porque hay mecanismos que regular activamente el peso. Es como si el cuerpo decidiera cuál debe ser su peso, y hace todo lo posible para contrarrestar cualquier cambio en la cantidad que come o en su nivel de actividad. Así que no sólo es cuestión de restar energía mediante el ejercicio de las calorías que le aportan los alimentos que consume. La cuestión también es cómo lo que come y lo que hace afecta a los mecanismos que controlan el peso, y a pesar de los años de investigación todavía tenemos un conocimiento parcial sobre ellos.
Según del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, los estadounidenses consumieron un promedio de 300 calorías más por día en el año 2000 que en 1985 [5]. No hay ninguna razón para suponer que eran más activos físicamente, así que si tomar una libra de grasa (0,45 kg.) supone cerca de 3500 calorías, en el año 2000 debiera de haberse producido un aumento de peso de cerca de 30 libras al año (13,61 kg.). Del mismo modo que muchas otras personas, los estadounidenses están cada vez más gordos, pero no a ese ritmo. A la inversa, si usted camina 20 minutos extra todos los días no va a deshacerse de 15 libras de peso si persiste en ello durante un año, diga lo que diga la Industria Alimentaria.
A pesar de que todavía no sabemos cómo se regula el peso, sí entendemos algunos mecanismos de su funcionamiento. Por ejemplo, cuando el nivel de glucosa en sangre es bajo, se siente hambre. Después de haber comido, sube la glucosa en la sangre y ya no sentimos hambre, por lo que dejamos de comer. Esto contribuye claramente a igualar la ingesta de alimentos con la cantidad de energía que se utiliza.
El aumento de azúcar en la sangre, sin embargo, no depende sólo de la cantidad de calorías presentes en la comida. Para tener en cuenta esto, los nutricionistas han desarrollado el índice glucémico (IG), una clasificación de los hidratos de carbono de acuerdo con el grado en que elevan los niveles de azúcar en la sangre después de haber comido [6]. Alimentos con un alto IG, como los que contienen azúcares libres y también las patatas, el pan blanco y el arroz blanco, se descomponen rápidamente y producen rápidos aumentos y disminuciones del nivel de azúcar en la sangre. Los alimentos con un bajo IG, entre los que se encuentran la mayoría de las frutas y las verduras, las legumbres y los alimentos integrales, son digeridos y absorbidos lentamente, y las subidas y las bajadas de los niveles de azúcar en la sangre se realizan más lentamente. Esto hace que estos alimentos sean más adecuados para el control del peso, ya que ayudan a controlar el apetito y retrasar el hambre. Por cierto, también son mejores para los diabéticos, porque tampoco producen grandes incrementos en los niveles de insulina [6].
Esto explica por qué los azúcares libres son tan importantes en el aumento de la obesidad. El aumento mundial en el consumo de refrescos ha sido enorme, ya que parece que somos capaces de beber grandes cantidades sin que se sacie nuestro apetito. Esto ha sido especialmente relevante en México, que tiene una tasa particularmente alta en el consumo de refrescos, y donde la obesidad está aumentando más rápidamente que en cualquier otra parte del mundo [7].
sobrepeso_Mexico
El peso también se ve afectado por la flora intestinal, los 100 billones de microbios que viven el tracto gastrointestinal. Estos son los responsables de una parte importante del consumo de energía, debido a que algunos de ellos descomponen los alimentos que de otra manera serían indigestos. Las proporciones entre las diferentes especies están determinadas en gran medida en los tres primeros años de vida (otra de las razones por las que debemos tener cuidado en la administración de antibióticos a los bebés), pero también se ven afectadas por la dieta en la edad adulta, lo que indica que no solamente importa el número de calorías que se ingieren.
Hay evidencias de que el uso de antibióticos, tanto en la infancia como con posterioridad, contribuye a la obesidad. Esto no debiera de ser una sorpresa, ya que una de las principales razones para el uso excesivo de antibióticos en los animales de cría no es para combatir infecciones, sino exclusivamente para promover el aumento de peso [8].
 Revisión de las directrices por el Servicio Público de Salud
sobrepeso_UEA raíz de los informes de la OMS y del CSN, el Servicio Público de Salud del Reino Unido (PHE), una agencia ejecutiva patrocinada por el Departamento de Salud, llevó a cabo una revisión de las medidas para intentar reducir en el Reino Unido el consumo de azúcares libres [3]. Esto debiera de haber aparecido el pasado verano, pero no fue así. La revisión parece ser que ya estaba hecha, pero el Secretario de Estado de Salud (Jeremy Hunt, el mismo Ministro que provocó movilizaciones entre los médicos de centros hospitalarios) se negó a publicarla antes de que el Gobierno anunciase su estrategia para combatir la obesidad [9]. Ni el público y el Comité de Selección de Salud, que pidió de forma expresa tener acceso al documento, tuvieron acceso al documento hasta que el Gobierno anunciase sus planes, y en ese momento sería ya demasiado tarde para poder ejercer algún tipo de influencia. Finalmente, después de que el Presidente de la Comisión, la Diputada conservadora Sarah Wollaston, hiciese público el asunto, la revisión se publicó el 22 de octubre. Se proponen ocho medidas para ayudar a reducir el consumo de azúcares libres (ver recuadro) y se resumen las evidencias en que se basan estas medidas.
Acciones recomendadas en el Informe del Servicio de Salud del Reino Unido (PHE)
1.- Reducir y reequilibrar la cantidad y el tipo de promociones en los precios todos los puntos de venta, tales como supermercados y tiendas de conveniencia y el sector doméstico ( incluyendo restaurantes, cafeterías y comida para llevar).
2.- Reducir significativamente las ofertas en el mercado y la publicidad de los alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar en los medios de comunicación, incluidas las plataformas digitales y los espacios patrocinados.
3.- Establecer de una forma clara los alimentos con un alto contenido en azúcar para ayudar a conseguir los puntos 1 y 2. Actualmente el único marco normativo para poder hacer esto es a través de los modelos de perfiles de nutrientes Ofcom, que se beneficiaría y fortalecería de realizarse una revisión.
4.- Ejecución de un programa amplio, estructurado y supervisado de forma transparente para la reducción gradual de azúcar en lo productos alimenticios y bebidas, junto con la reducción de las raciones.
5.- Incremento en los precios, en un mínimo de un 10% a un 20%, en los productos con alto contenido en azúcar mediante un impuesto o gravamen, como en los refrescos con azúcares, basándose en los efectos que esta medida ha tenido en otros países.
6.- Adoptar, implementar y supervisar la aprobación de normas por parte del Gobierno en los servicios de alimentación y hostelería en todo el sector público, incluidos los gobiernos nacionales y locales, y elServicio Nacional de Salud para garantizar el suministro y venta de alimentos saludables y bebidas en los hospitales, centros de ocio, etc.
7.- Garantizar una formación acreditada sobre la dieta y hábitos saludables en todas aquellas personas que tienen la oportunidad de influir en la elecciones de alimentos en los sectores de fitness, hostelería, de ocio, y otros administrados por las autoridades locales.
8.- Continuar creando conciencia sobre la preocupación por los niveles de azúcar presentes en los alimentos entre los profesionales de la salud, empleadores, la Industria Alimentaria, etc., fomentando medidas para reducir la ingesta y dar pasos prácticos para ayudar a las personas a reducir el consumo de azúcar y el de sus familias.
De hecho, una de las recomendaciones de la revisión ya se había intentado llevar a cabo con anterioridad: un impuesto sobre dulces y refrescos. El Gobierno ha dejado claro que se opone a ello, argumentando que no tendría ningún efecto, y que en cualquier caso supondría un perjuicio para los más pobres.
Pero medidas similares llevadas a cabo en Noruega, Finlandia, Hungría, Francia y México, indica que un impuesto sobre los refrescos reduce el consumo. En México, un 10% de impuestos en las bebidas azucaradas llevó consigo una disminución en las ventas de un 6%. En cuanto al efecto sobre los menos favorecidos, esto no parece que sea tenido en cuenta por un Gobierno que no ha dudado en gravar la capacidad de recibir subsidios a las rentas más bajas, aquellos que reciban una media de 1300 libras omenos al año, lo que sólo hizo cuando la Cámara de los Lores estuvo dispuesta a provocar una crisis constitucional.
Por supuesto, si el impuesto tuviera el efecto deseado en la reducción del consumo, tanto los ricos como pobres gastarían menos en refrescos. Se beneficiarían tanto en su salud como en sus bolsillos. Los perjudicados serían los fabricantes, ya que verían reducidas sus ventas.
Para concluir
El Comité de Selección de Salud de la Cámara de los Lores acaba de publicar un informe sobre la obesidad infantil [10]. Sus recomendaciones son, en general, similares a las del Servicio Público de Salud, incluyendo un impuesto a las bebidas azucaradas. El Gobierno no dará a conocer su estrategia sobre la obesidad hasta principios de año nuevo, por lo que hasta ese momento no sabremos qué recomendaciones se aceptarán ni cuáles se convertirán en ley, ni cuáles serán recomendaciones para que los fabricantes las tomen en consideración o no, según su criterio. En concreto, el Primer Ministro, así como la Industria Alimentaria, se oponen a un impuesto sobre el azúcar, así que es muy probable que no llegue a aplicarse.
Hasta ahora, el debate en los medios de comunicación se ha centrado casi en su totalidad en el impuesto al azúcar, pero no debemos permitir que esta controversia desvíe la atención sobre el resto de recomendaciones de la revisión realizada por el Servicio de Salud y el Informe de la Comisión Especial.
Reducir el consumo de azúcares libres es una forma barata y fácil de mejorar nuestra salud. Y también podría suponer un ahorro sustancial para el Gobierno: la obesidad y sus consecuencias se estiman en un coste aproximado para el Servicio Nacional de Salud de 5.100 millones de libras al año (unos 7000 millones de euros) [3], por lo que estamos hablando de mucho dinero.
Referencias
  1. “WHO calls on countries to reduce sugars intake among adults and children.” WHO press release, 4 March 2015, www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/sugar–guideline/en/  25/11/15
  2. “Expert nutritionists recommend halving sugar in diet.” SACN press release, 17 July 2015,  https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/446188/SACN_Carbohydrates_Press_Release_July_2015.PDF
  3. Tedstone A, Targett V, Allen R et al. Sugar Reduction: The Evidence for Action. Public Health England, London, 2015, https://www.gov.uk/…/Sugar_reduction_The_evidence_for_action.pdf
  4. http://www.coca-colaanswers.co.uk/en/qtile.html/health/how-many-calories-are-there-in-a-330ml_can–of-coca-cola/  25/11/15
  5. Putnam J, Allshouse J. and  Kantor LS. US per capita food supply trends: more calories, refined carbohydrates and fats. Food Review 2002, 25 (3) Economic Research Service USDA.  www.ers.usda.gov/publications/FoodReview/DEC2002/frvol25i3a.pdf25/11/15
  6. “What is the glycaemic index (GI)?” NHS Choices. 23 August 2015.http://www.nhs.uk/chq/pages/1862.aspx?categoryid=51
  7. “How one of the most obese countries on earth took on the soda giants.” Tina Rosenberg, The Guardian, 3 November 2015,http://www.theguardian.com/news/2015/nov/03/obese-soda-sugar-tax-mexico
  8. Cho I, Yamanishi S, Cox L, Methé BA, Zavadil J, Kelvin L, Gao Z, Mahana D, Raju K, Teitler I, Ji H, Alekseyenko AV and Blaser MJ. Antibiotics in early life alter the murine colonic microbiome and adiposity. Nature 2012, 488, 622-629. Doi:10.1038/nature11400.
  9. “Hunt should practice what he preaches.” Sarah Wollaston, The Telegraph, 27 October, 2015,http://www.telegraph.co.uk/news/health/news/11925833/Jeremy-Hunt-should-practise-what-he-preaches.html
  10. House of Commons Select Committee on Health. Report HC465: Childhood obesity – brave and bold action. The Stationary Office, London 2015,  http://www.publications.parliament.uk/pa/cm201516/cmselect/cmhealth/465/465.pdf
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Procedencia del artículo:

viernes, 29 de mayo de 2015

Coca-Cola hasta la muerte

Cada año aumentan los casos de personas que mueren por los malos hábitos alimenticios, que incluyen el consumo excesivo de la Coca Cola y demás bebidas gaseosas, siendo una enfermedad predominante a escala global que no discrimina la edad, el peso y la adicción conllevada por los hipnotizados consumidores, quienes nunca se cansan de comprar e ingerir diariamente los nocivos refrescos en la calle, en el hogar y en la oficina.
Ya todos sabemos que beber una Coca Cola, produce graves alteraciones en el funcionamiento del cuerpo humano, que van mucho más allá de las 10 cucharaditas de azúcar que contiene un vaso de la mencionada bebida estadounidense.
Recordemos que la presencia activa de ingredientes tóxicos en la Coca Cola, abarcan al ácido fosfórico, al color caramelo, a la cafeína y al agua carbonatada. Todos esos compuestos químicos producen desmineralización ósea que debilita los huesos y pudre el esmalte dental, disminuyen la absorción de hierro, agudizan los problemas gastrointestinales, aumentan los niveles de insulina en el torrente sanguíneo, incrementan la presión arterial, dilatan las pupilas, y producen cuadros de ansiedad, nerviosismo e hiperactividad en los consumidores. Por desgracia, los alegres consumidores de la Coca Cola terminan convirtiéndose en enfermos pacientes que son proclives a sufrir obesidad, depresión, anemia, diabetes, osteoporosis, taquicardia, acidez estomacal, insomnio y dolores de cabeza.
Nuestro organismo NO puede defenderse ante los efectos secundarios de ingerir las bebidas gaseosas, siendo inevitable la inflamación del hígado, de los riñones, del páncreas y finalmente el fulminante ataque al corazón. Sin embargo, los peligros de las bebidas gaseosas para la salud de las personas, superan la receta original que envuelve a la Coca Cola, pues el resto de los engendros comerciales de la mencionada transnacional, también se encargan de destruir la paz del cuerpo humano.
Es consabido que entre la Coca Cola Light y la Coca Cola Zero se utilizan una serie de sustancias químicas inestables y potencialmente cancerígenas, como el aspartamo, el ciclamato sódico, el acesulfame de potasio, el ácido ortofosfórico, el benzoato de sodio, la fenilalanina y el metanol, que malogran de forma permanente el sistema cardiovascular, acrecientan el daño cerebral y pueden provocar tumores pulmonares, pérdida de la memoria, confusión mental, reducción de la fertilidad, ceguera temporal, flatulencia, migraña y cirrosis. De hecho, por culpa de todos esos ingredientes mezclados en la Coca Cola, las personas corren el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas desde edades tempranas, como el Alzheimer o el Párkinson.
Sin ofender el trabajo anterior (video) del hermano Legnalenja, realmente existen más de 11 razones, pero son razones más que suficientes para tomar conciencia de que Coca Cola nunca fué, ni es, ni será buena para nuestro organismo.

Coca Cola Life

En tiempos recientes, la Coca Cola manipula las bondades de la Naturaleza para impulsar las ventas de su Coca Cola Life, que dice ser 100% natural por utilizar la planta Stevia rebaudiana, siendo el edulcorante predilecto para seguir engañando a los consumidores, quienes no saben que el refresco cuenta con otros endulzantes, como el jarabe de maíz transgénico y del eritritol, que aumentan los niveles de glucosa en la sangre, y son muy perjudiciales para la salud de los diábeticos y de los pacientes con triglicéridos altos. Ambos compuestos pueden fermentarse al ser combinados, por lo que la Coca Cola decidió agregarle más estabilizadores artificiales, en aras de evitar una amarga reacción química que afecte la compra de la bebida.
La cantidad de Stevia en la Coca Cola Life, ni siquiera llega al 15% de la composición total del refresco, por lo que es una completa irresponsabilidad que sea vendida como una sana opción dietética para cuidar el cuerpo. Hasta la fecha, todas las bebidas elaboradas por la transnacional Coca Cola, son recomendadas para usarlas en complejos automotores, metalúrgicos y agroquímicos. Además, los refrescos de Coca Cola sirven como agresivos detergentes para quitar las manchas de la ropa, para limpiar el motor de los carros, para eliminar la plaga de los pastizales, para desinfectar las salas sanitarias, para remover el óxido de las joyas, para fabricar aparatos explosivos caseros, para pulir los espejos y desaceitar los terminales de las baterías de los vehículos, para remover la grasa de las pailas o el sucio de las alfombras, y para aflojar los viejos tornillos y clavos en tareas domésticas. Ya existen casos verídicos de personas que perdieron el milagro fortuito de la vida, por la continua ingesta de litros y más litros de Coca Cola.

Tristes Resultados

Es un secreto a voces que la multinacional estadounidense intenta silenciar con desesperación, practicando la clásica desinformación masiva que oculta el trágico destino de los consumidores.
Tenemos las historias de Natasha Harris en Nueva Zelanda o de Paul Inman en Reino Unido, que son parte de una escalofriante tendencia a escala mundial. Los exámenes forenses revelaron que la causa principal del fallecimiento de ambos ciudadanos, fue debido al abuso de beber Coca Cola por tiempo prolongado, lo que generó la arritmia cardíaca, los espasmos musculares y la hinchazón de los pulmones.
Queda claro que las bebidas carbonatadas son una maldición para la salud de la Humanidad, y lo peor, es que la industria farmacéutica internacional trabaja en mancomunidad con las transnacionales, para lucrarse de billetes jugando con la enfermedad ajena. Mientras la gente beba más Coca Cola, habrán más pacientes diabéticos, obesos e infartados, por lo que habrá mayor demanda de medicamentos, que a su vez, garantizan mayores ingresos económicos para las clínicas privadas, los centros hospitalarios y sus codiciosos doctores.
Vemos que el gran negocio de Coca Cola es enfermar a los consumidores, y se aprovechan de un constante bombardeo publicitario en la TV, para que los individuos sigan ciegos, sordos y mudos ante la terrible realidad manifiesta.
Realmente sabes lo que bebes?
Coca-Cola No deja que las personas piensen, cuestionen o rechacen la compra de sus productos, por lo que terminan esclavizados a beber el insaciable manantial de azufre. Es notorio que los consumidores de la Coca Cola son dominados con vehemencia por la empresa, pudiendo ser un síntoma del comportamiento autodestructivo que visualizan muchos de sus fanáticos, al tener que enfrentar los problemas devenidos en la vida diaria.
Ante la duda, un grupo de personas decidieron salir a las calles de Caracas, y recoger la opinión de 500 venezolanos que participaron en una Encuesta Analítica de Respuesta Abierta, para recopilar datos mediante un conjunto de preguntas, que evaluarán las apreciaciones de los encuestados y serán interpretados por el investigador.
La intención era que las personas respondieran de viva voz a las tres grandes interrogantes relacionadas directamente con la ingesta de la Coca Cola, y así entender los motivos que justifican su alto consumo por la ciudadanía. Si bien la consulta se hizo en la capital venezolana, estamos seguros que los testimonios engloban la realidad provista en el resto de las naciones latinoamericanas, ya que América Latina es la subregión con mayor consumo de Coca Cola a nivel mundial, lo que permite extrapolar las respuestas de los consumidores venezolanos fuera de nuestras fronteras.
La primera pregunta fue ¿Qué prefieres beber, un vaso de agua o una Coca Cola? El 80% de las respuestas fueron a favor de la Coca Cola, pues los encuestados dijeron que tiene mejor sabor que el agua, que es más refrescante en época de calor y que siempre estaba de moda. Allí se evidencia la alienación mediática y la presión social que genera el marketing de Coca Cola para mantener enganchados a los consumidores.
Un 15% de los encuestados, reconocieron que el agua era mucho más saludable que el refresco, pero afirmaron que no tenían la fuerza de voluntad para dejar de consumir las gaseosas, demostrando la consecuente adicción psicológica que crean esos productos en la mente colectiva. Tan sólo el 5% de las personas, aceptaron beber más agua que Coca-Cola, ya que por sus propias experiencias aprendieron a distinguir entre lo beneficioso del agua y lo perjudicial de los refrescos.
Una vez obtenida la respuesta de los encuestados, se dio paso a la segunda pregunta que fue la siguiente¿Cree usted que la Coca Cola pone en riesgo su salud? Para nuestra sorpresa, el 70% de los encuestados dijeron no estar informados de los peligros que acarrea la ingesta de la Coca Cola a corto y a largo plazo, por lo que el refresco no representaba ninguna amenaza para el bienestar de su organismo. Allí se aprecia la clásica ignorancia de los consumidores y el conformismo de beber a ciegas el mencionado refresco, sin conocer la toxicidad de los ingredientes que lo componen.
En paralelo, un 20% de los individuos argumentaron que aunque bebían a diario Coca Cola, se sentían muy sanos para cumplir a cabalidad con las actividades diarias, reflejando la aparente inocuidad del producto. Mientras que un 10% de los encuestados evitaron responder la interrogante, huyendo con prisa del lugar o quedándose en absoluto silencio.
La tercera pregunta fue como sería tu vida si no existiera la Coca Cola? Vimos que el 75% de los encuestados, se mostraron incrédulos ante la última interrogante formulada. Con muecas en sus rostros, risas nerviosas y la mirada perdida en el cielo, las personas dijeron frases como “¡WOW! creo que me moriría”, “no lo sé amigo” y “sería todo un desastre”. En cambio, un 20% afirmó que sus vidas no cambiarían en nada, porque seguirían teniendo otras bebidas carbonatadas a su disposición para calmar la sed, como la Pepsi-Cola o la Big-Cola, lo que expresa la falta de pensamiento crítico en las decisiones que toman los consumidores.
Y apenas el 5% de los encuestados, admitieron que sin la ingesta de la Coca Cola, podrían llevar una vida más saludable y acabar con la viciosa dependencia que generan los refrescos. Tras analizar los resultados de la encuesta, pudimos comprobar que la magna artillería comercial de la transnacional Coca-Cola, viene destruyendo el discernimiento de los consumidores y la capacidad reflexiva de la Sociedad Moderna. Es insólito apreciar el grado de pasividad y complicidad de la gente, cuando se pone en tela de juicio las supuestas ventajas para la salud que conlleva la ingesta de la Coca Cola.
Coca-Cola Surge
Es por tanta apatía de los consumidores, que Coca Cola volvió a distribuir en el año 2014 una terrible bebida energética llamada “Surge”, que había sido prohibida en gran parte de las escuelas norteamericanas durante la década de los noventa, debido a la desmedida cantidad de cafeína y azúcar que tenía en su composición, lo cual era muy desfavorable para la salud integral de los infantes.
Bastó que un grupo de entusiastas a la perversa bebida, solicitaran públicamente el regreso del refresco mediante la red social Facebook, para que la codicia olfateada por el omnipresente Tío Sam, no dudara en ponerlo de vuelta en el mercado a través del portal de Amazon, sin importarle en absoluto los daños que ocasionó en el pasado, y demostrando que no siente respeto por la integridad física de sus propios clientes.
De igual manera, Coca Cola presentó su nueva leche de alta gama y sin lactosa llamada“Fairlife”, que según la transnacional ostenta más proteína, menos azúcar y mejor sabor (no estimado lector, no es broma). Su nuevo experimento de laboratorio pretende conquistar el desayuno de nuestras familias, lo cual seguirá aniquilando la salud de la gente, gracias a las sexistas campañas publicitarias, a los orquestados engaños nutricionales y a una indiferente sociedad civil que nunca abre los ojos de la verdad.
Coca-Cola FairLife
No olvidemos que la Coca Cola se vio forzada a retirar el aceite vegetal bromado en sus famosas bebidas, siendo un producto químico usado para retardar las llamas del fuego, y que en los Seres Humanos es capaz de bioacumularse en los tejidos del organismo, e incluso, puede ser transferido de madre a hijo por medio de la leche materna.
La mayoría de los encuestados demostraron un claro desconocimiento sobre la peligrosidad de las bebidas gaseosas, porque jamás leen la etiqueta que se halla al dorso de los envases, lo cual agudiza la terquedad, la omisión y la costumbre de seguir atados en el abismo de los refrescos, sin tener la menor idea de lo que están ingiriendo. Una gran cantidad de personas, evita a toda costa el debate, la discusión y el choque de argumentos que con facilidad demuestran el veneno líquido que esconden las burbujeantes bebidas carbonatadas. Para la gente, tomarse una Coca Cola es la cosa más normal del Mundo. Es una necesidad, un derecho y un deber.
De generación en generación, se repiten los mismos patrones de consumo, y a medida que aumenta la población mundial, se agrandan las enfermedades heredadas por la continua ingesta de la corrosiva droga. No hay duda que beber una Coca Cola es un suicidio asistido, que se fragua lentamente desde la infancia y que cuando llegamos a la etapa de la adultez, nuestro cuerpo empieza a sentirlo con mayor fuerza por la exagerada acumulación de latas, botellas y chapitas que habitan en su interior. El problema se agudiza debido a la carencia de una oportuna Educación Ambiental en el seno de las comunidades, que no entienden las consecuencias negativas de ingerir raticidas diluidos.
Un inconveniente latente se sitúa en los comedores y cantinas escolares, donde los muchachos tienen libre acceso a los refrescos que deterioran su sano crecimiento.
Es común que los padres no tengan tiempo suficiente para preocuparse por la correcta alimentación de sus hijos, y prefieran darles dinero que será malgastado en bebidas carbonatadas, golosinas y frituras. Allí nace la adicción a la mortífera Coca Cola, a la comida chatarra y a las gomas de mascar, que después se va estimulando en las casas de familia, en los cafetines universitarios, en los estadios deportivos, en los centros comerciales y demás lugares públicos.
Es como si fuera una adicción a lo feo, a lo dañino, a lo que castiga al cuerpo, a lo que crea culpa y a lo que nos deja inmersos en una asfixiante pesadilla. Tal parece que la mayoría de los consumidores del orbe, beberán Coca Cola hasta que la muerte los separe. La eterna inconciencia de la gente es rentabilizada por la astuta conciencia de las transnacionales.
A lo largo del artículo, se comprobó el efecto colateral que las bebidas gaseosas producen en el organismo.
Si queremos vivir para ver la luz del Sol, habrá que dejar la oscuridad en el fondo de la botella.
http://bienvenidosalarealidad02.blogspot.com.es/2015/05/coca-cola-hasta-la-muerte.html#more

martes, 10 de marzo de 2015

La trama terrible de las bebidas cola


Tanto la Coca Cola como la Pepsi no son bebidas saludable. En verdad, deberiamos beber agua u alguna otra bebida sin cafeína. Pero aún así las consumimos porque o no sabemos o no queremos conocer el mal que le producen a la salud. Luego, la industria de las bebidas gaseosas es enorme, movilizan presupuestos multimillonarios y contratan grandes especialistas en el marketing y la publicidad para ir sobre un mercado global. Pero nada de eso tuerce la realidad: hacen daño.



A causa de la gigantesca inversion en publicidad y marketing de Coca-Cola y PepsiCo., llevamos varias generaciones inmersas en la idea de las gaseosa como parte de nuestras dietas cotidianas. Y seguirá siendo así hasta que el motor de estas empresas se lo permitan. El motor consiste en la suma de sus consumidores.

La diversificación es una prioridad para el universo Coca-Cola, imitando a Pepsi Co., consecuencia de todos los cuestionamientos que recibe desde el punto de vista de quienes priorizan la salud a la hora de comer o beber.

Por ejemplo, Coca-Cola inicia la distribución nacional en USA de la leche envasadaFairlife: los estadounidenses consumen menos gaseosas y hay que buscar alternativas cuando el público busca algún tipo de mejora en sus alimentos y bebidas, ya sea más fibra, antioxidantes o proteínas.

Fairlife, que desde 2912 Coca-Cola desarrolla en colaboración con la cooperativa lácteaSelect Milk Producers, pasa por un proceso de filtrado similar al que se somete a la leche desnatada o descremada. Se utilizan filtros para separar los componentes de la leche, se le añaden más de los componentes favorables y se le restan los menos favorables.

El resultado es un producto sin lactosa, con 50% más de proteína, 30% más de calcio y 50% menos de azúcar que la leche regular.

Pero, ¿por qué los estadounidenses consumen menos gaseosas? No es un capricho ni una moda. Juntos Bien ya relató el caso de los agricultores del estado de Chhattisgarh, en India, quienes utilizan Coca-Cola y Pepsi como pesticidas ya que es más barato y, aparentemente, cumple la misma función.

Ellos protegen sus plantaciones de arroz contra las pestes. De hecho el distrito Rajnandgaon (en Chhattisgarh) ya batió el récord mundial de la mayor producción de arroz sin uso de OGMs (Organismos Genéticamente Modificados). El especialista agrícola, Devendra Sharma, explica que, probablemente, al verter líquidos con azúcar en los cultivos, éstos atraen a las hormigas que a su vez se alimentan de la larva de los insectos.

A causa de la gigantesca inversion en publicidad y marketing de Coca-Cola y PepsiCo., llevamos varias generaciones inmersas en la idea de las gaseosa como parte de nuestras dietas cotidianas. Y seguirá siendo así hasta que el motor de estas empresas se lo permitan. El motor consiste en la suma de sus consumidores.

Es cierto que beber 1 vaso diario de una bebida cola o 1 vaso semanal no equivale a beber 1 botella de 600 ml o quizás 2 cada día, pero nunca hay que bajar la guardia en este tema, afirma un texto de gran circulación en días recientes, producido por la prensa alternativa True Activist (que, a su vez, recibe críticas diversas por su metodología de trabajo).

Pero algunos conceptos de True Activist son muy interesantes. La adictiva bebida es acusada de debilitar los huesos y los dientes, aumentar los niveles de diabetes y de obesidad, complicar problemas de circulacion y del corazon y causar problemas fisicos como psicologicos: asi como depresion, trastornos alimenticios y baja autoestima. Tambien favorece la aparicion de gastritis. Por supuesto que siempre habrá ‘profesionales de la salud’ que aceptarán, en un acuerdo económico-financiero, afirmar lo contrario…

Despues de 10 minutos, las 10 cucharadas de azucar contenidas en 1 vaso de gaseosa resultan un golpe devastador para el organismo. Sin embargo, después de beberla una persona no vomita inmediatamente debido a que el ácido fosfórico suprime el efecto del azúcar.

Despues de 20 minutos, se produce un aumento de los niveles de insulina en el torrente sanguíneo. El hígado transforma todo el azúcar en grasa.

Despues de 40 minutos, la ingestión de la cafeína ya se ha completado. Las pupilas se dilatan y la presión arterial aumenta ya que el hígado libera más azúcar a la corriente sanguínea. Los receptos de adenosina se bloquean, impidiendo así la somnolencia.

5 minutos más tarde, el cuerpo incrementa la produccion de dopamina, una hormona que estimula el centro de placer del cerebro y que tiene el mismo principio de funcionamiento que la heroina.

Despues de 60 minutos, el acido fosforico se une al calcio, al magnesio y al zinc en el tracto gastrointestinal, sobrealimentando asi el metabolismo. Aumenta la eliminacion de calcio a través de la orina.

Después de más de 1 hora se hace sentir el efecto diurético de la bebida. El organismo elimina calcio, magnesio y zinc, componentes de los huesos, así como el sodio. Es el momento de la persona de sentirse irritable. En este contexto, True Activist se pregunta si los consumidores son conscientes del ‘cóctel’ que están ingiriendo cuando beben una botella de Coca-Cola y disfrutan de su efecto refrescante.

El ingrediente activo de la Coca-Cola es el ácido ortofosfórico. Debido a su alta acidez, las cisternas en las que se transporta el concentrado tienen que ser resistentes a materiales altamente corrosivos.

En cuanto a uno de los productos más promocionados, la Coca-Cola Light (sin cafeína), contiene agua carbonatada, E150d, E952, E950, E951, E338, E330, E211 y aromas.

El agua carbonatada es agua con gas. Provoca secreción gástrica, incrementa la acidez del jugo gástrico y causa flatulencia. Además, no se utiliza agua mineral, sino agua convencional filtrada.

E150d: es un colorante alimenticio obtenido al procesar azúcar a determinadas temperaturas, con o sin adición de reactivos químicos. En el caso de la Coca-Cola, se le agrega sulfato de amonio.

E952: es ciclamato sódico, un sustituto del azúcar. El ciclamato es un producto químico sintético con un sabor 200 veces más dulce que el azúcar y que se utiliza como edulcorante artificial. En 1969 fue prohibido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de USA. (FDA son sus siglas en inglés), ya que esta sustancia, igual que la sacarina y el aspartamo es muy cuestionada. En 1975 empezó a prohibirse también en Japón, Corea del Sur y Singapur. En 1979 la OMS (Organización Mundial de la Salud) volvió a permitir el uso de ciclamatos.

E950: es acesulfamo de potasio, un compuesto 200 veces más dulce que el azúcar que contiene éter de metilo y agrava el funcionamiento del sistema cardiovascular. Asimismo, contiene ácido aspártico, una sustancia que también puede excitar el sistema nervioso y con el tiempo puede crear adicción.

E951: es aspartamo, utilizado como sustituto del azúcar en productos para diabéticos. Es químicamente inestable, ya que a temperaturas elevadas se descompone en metanol y fenilalanina. El metanol es muy peligroso. Cuando los refrescos se calientan el aspartamo se transforma en formaldehído, otra sustancia que es mejor tenerla lejos..

E338: es ácido ortofosfórico. Se utiliza para la producción de sales de ácido fosfórico de amoníaco, sodio, calcio, aluminio y también en la síntesis orgánica para la producción de carbón vegetal y cintas de película, de materiales refractarios, cerámica, vidrio, fertilizantes, detergentes sintéticos, y en la industria médica, metalúrgica, textil y del petróleo.

E330: ácido cítrico. Está muy extendido en la naturaleza y se utiliza en la industria farmacéutica y en la alimentaria. Las sales de ácido cítrico (los citratos) se usan en la industria alimentaria y, en medicina, para conservar la sangre.

E211: es benzoato de sodio, utilizado como agente antiséptico y antifúngico en productos alimenticios como confituras, zumos y yogures de frutas. No se recomienda que lo consuman los asmáticos y las personas que son sensibles a la aspirina. Un estudio realizado por Peter Piper, de la británica Universidad de Sheffield, desveló que este compuesto causa un daño significativo al desactivar el ADN.

Los aromas son aditivos aromáticos desconocidos.

Acerca de los curiosos estándares de la industria alimentaria y de bebidas, cabe destacar la demanda judicial de Coca-Cola, DuPont, Kraft Foods, Monsanto y PepsiCo, en el marco de las entidades gremiales empresariales Grocery Manufacturers Association (Asociación de Fabricantes de Productos Alimenticios), la Snack Food Association (Asociación de Comercio Internacional de la Industria de Refrigerios), la International Dairy Foods Association (Asociación Internacional de Productos Lácteos) y la National Association of Manufacturers (Asociación Nacional de Productores), para anular la ley de etiquetado Non-GMO en el estado de Vermont.

Las pruebas realizadas por Consumer Reports revelaron que muchos alimentos procesados, podrían contener ingredientes genéticamente modificados.

El 92% de los estadounidenses opinan que alimentos de este tipo, deberían ser etiquetados como tales antes de venderse, según una encuesta representativa a nivel nacional realizada entre 1.004 personas consultadas por el Centro Nacional de Investigaciones de Consumer Reports.

Así nació el sello de “Verificado como no transgénico por la Non-GMO Project”.

Pero cuando Vermont aprobó una ley de etiquetado de GMO, y los estados Colorado y Oregon decidieron llevarlo a plebiscito (la medida fue rechazada en Colorado y fracasó en Oregon por 837 votos), la industria se puso en marcha. No obstante, no hay modificado los alimentos y bebidas. Sólo se oponen al etiquetado…

miércoles, 21 de enero de 2015

Cómo usar azúcar para desinfectar heridas - Primeros auxilios

Interesante tema que nos permite recordar el recordar un útil conocimiento ancestral para curar heridas, con un elemento simple que todos tenemos en nuestras casas, este no es mas que el azucar, así que ya podemos tener en cuenta a la hora de una necesidad o imprevisto su uso para cicatrizar y desinfectar heridas. También podemos usar Miel de Abejas, por su alto contenido en sacarosa.

sábado, 17 de enero de 2015

Azúcar, tu veneno diario.