Las personas y en espacial las mujeres empiezan a abrir los ojos con respecto a lo que nos divide, esperemos las cosa mejoren aunque el mal da coletazos por no poerder el rebaño
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jueves, 12 de enero de 2017
"Porqué no soy feminista"
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martes, 30 de agosto de 2016
#18 – La “incorporación” de la mujer al mundo del trabajo
Este breve post viene inspirado a raíz de una reflexión que he escuchado en un vídeo de Youtube. Una reflexión que, en mi opinión, comenzó siendo muy acertada: venía a decir que los niños cada vez reciben menos atención y una afectividad más deficiente. Hasta ahí de acuerdo. El problema viene cuando el locutor nos revela la causa y raíz incontestable de este mal: la incorporación de la mujer al mundo del trabajo.

La tesis principal es que, la mujer, al dejar de pasar todo el tiempo en casa, ya no dedica el suficiente amor y atención a sus hijos, porque se ha incorporado al mundo del trabajo.
Y es que, si analizamos este razonamiento, podemos vislumbrar un error garrafal: ¿es que acaso una mujer que es ama de casa no trabaja? ¿Es que acaso la comida se prepara sola, la limpieza se hace sola, la ropa se lava sola?
Esto nos lleva a cuestionarnos el concepto de “trabajo”: nos han metido en la cabeza que “trabajar” sólo consiste en tener un empleo en una empresa y recibir un sueldo cada mes por ello, pero en realidad estamos trabajando siempre que empleemos nuestro tiempo en producir un bienes o servicios.
Por eso me hace gracia la descripción idílica y edulcorada que hacen algunos sobre las amas de casa: como una persona (idealmente, mujer) que vive sin preocupaciones, sin problemas, entregándose felizmente a su familia y dedicando todo su tiempo y energía en mimar a los suyos y educar a su prole.
Y sí, es cierto que el trabajo de ama de casa te da flexibilidad para ir a buscar a los niños al colegio y merendar con ellos por las tardes. Pero también implica una serie de obligaciones, y ¿acaso mientras estás tendiendo la ropa, puedes hacer al mismo tiempo los deberes con tus hijos? ¿Puedes llevarles al parque y vigilarles mientras estás preparando un cocido de tres horas? ¿Puedes limpiar el baño y prodigar mimos y caricias a los tuyos mientras tanto? Y como en el hogar haya personas enfermas que necesiten cuidados, ya no te quiero ni contar.
Desde fuera, las amas de casa parecen personas con una vida perfecta entregada a su familia, pero nunca nos preguntamos si se sienten reconocidas, nunca visibilizamos su importancia, nunca tenemos en cuenta los sacrificios que realizan.

Y, por si fuera poco, si deciden entrar en lo que se conoce como “mercado laboral”, bien sea por necesidad económica, por tener mayor independencia o sencillamente porque han aprendido una profesión y quieren ejercerla, ¡ZAS! Las atacamos y las tachamos demalas mujeres… y la razón que emana de nuestra boca es: que ya no dedican su amor y tiempo a su familia.
Un argumento falaz, como hemos dicho, ya que una persona, trabaje en casa o fuera de ella, trabaja, y no puede por tanto dedicar el 100% de su tiempo a su familia.
Por tanto, a mí esto del “afecto a los niños” me suena a excusa, y me parece que a algunos lo que les duele es que el 50% de la humanidad pueda decidir qué hacer con su fuerza de trabajo, qué hacer con su vida, y que incluso podamos plantear un reparto equitativo del trabajo y las responsabilidades.
Estoy de acuerdo en que las relaciones familiares son cada vez más insanas, en que cada vez nuestra afectividad es más pobre, y en que, efectivamente, el amor es un peligro para el poder ya que nos mantiene unidos. Pero, para acabar con esto, debemos abandonar el camino fácil (verter toda la culpa sobre las mujeres) y optar por el difícil pero verdaderamente efectivo: reflexionar sobre qué estamos haciendo mal como sociedad, y qué podemos hacer para luchar por un mundo más justo, con jornadas de trabajo (remunerado o no) más humanas, menos alienantes y que nos permitan dedicar más tiempo y amor a nosotros mismos y a los nuestros.
Y todo lo demás, son excusas.
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viernes, 11 de marzo de 2016
LA REVOLUCIÓN FEMENINA
No somos conscientes de ello: pero en estos momentos estamos viviendo una auténtica tragedia.La gran tragedia ignorada y silenciada de nuestros tiempos.Porque a pesar de que sucede ante nuestras mismísimas narices, nuestra estrechez de miras y nuestra patética falta de visión en perspectiva nos ocultan su tremenda magnitud y las calamitosas consecuencias que acarreará de cara al presente y al futuro.Podemos decir sin dudarlo, que estamos perdiendo la última gran oportunidad para transformar a la humanidad y crear un futuro mejor.Y cuando nos demos cuenta de la oportunidad perdida ya será demasiado tarde…lo peor es que nadie toma conciencia de que está sucediendo y de lo que realmente significa para todos nosotros.¿A qué nos referimos? ¿Cuál es esa oportunidad?Para comprenderlo mejor, antes debemos responder una pregunta:¿Quién tiene la fuerza para transformar las sociedades?¿QUIÉN TRANSFORMA LAS SOCIEDADES?Se ha hecho evidente a lo largo de la historia que solo los colectivos oprimidos y maltratados llevan a cabo revoluciones, pues son los únicos que aúnan la necesidad y la fuerza moral capaces de generar grandes transformaciones en las estructuras de organización social, económica o política.Sea cual sea su origen o condición, recae sobre ellos la responsabilidad de cambiar las cosas.La esperanza de crear un mundo mejor y más justo.
Evidentemente, quien alberga la posición dominante en una situación de injusticia o desequilibrio social, no tiene ningún interés en cambiar la situación que le beneficia.
No veremos a grandes banqueros y empresarios clamando por los derechos del trabajador, como no vimos ni a la realeza ni a la nobleza luchando en su momento por los derechos del campesinado y las clases pobres.Eso es evidente.Si pudiéramos cuantificarlo de alguna manera, podríamos afirmar que la capacidad transformadora de un colectivo oprimido tiene relación directa con el poder que potencialmente alberga y que le es denegado.Así, esclavos, campesinos o proletarios, todos ellos motores de las mayores revoluciones de los últimos tiempos, detentaban la fuerza de trabajo de la sociedad.
Su poder potencial era pues, inmenso, y por lo tanto, también lo eran su capacidad de transformación social y económica y las esperanzas de justicia depositadas sobre ellos.De la liberación de ese inmenso poder potencial reprimido han surgido las grandes transformaciones sociales, económicas, ideológicas y políticas de estos últimos siglos de nuestra historia.Y tales avances nos han parecido enormes.EL MAYOR COLECTIVO OPRIMIDO DE LA HISTORIAPero a lo largo de la historia ha existido un colectivo oprimido con un poder potencial mucho mayor al de cualquier otro, tan inmenso que trasciende las fronteras de lo social, lo económico y lo político, pues alberga, nada más y nada menos que la llave de la pervivencia de la especie humana: el género femenino.Jamás en la historia de la humanidad ha existido un colectivo con tal potencial de transformación de nuestra realidad.Su poder es tan inmenso que realmente cuesta tomar plena conciencia de él.
Para empezar, las mujeres representan el colectivo más numeroso y más largamente oprimido de toda la historia humana.La suya no solo ha sido una subyugación social, económica y política, sino además mental, sexual y moral, negando su pleno y libre desarrollo hasta límites inconcebibles.La represión a la mujer no ha conocido fronteras políticas, físicas ni ideológicas.
Ni tan solo temporales, culturales ni religiosas.Se trata de una opresión generación tras generación y siglo tras siglo a lo alto y ancho del globo, hasta perderse en los albores de la civilización.En consecuencia, su poder de transformación del mundo también trasciende todas las fronteras imaginables, pues alberga la capacidad de transformar al ser humano hasta sus cimientos.Mucho más allá de las estructuras circunstanciales y pasajeras representadas por las diferentes coyunturas socio-económicas con las que se relacionan todas las anteriores revoluciones.Y es que un campesino o un proletario representaban la fuerza que mantenía en funcionamiento toda la estructura económica y productiva.Pero el género femenino representa, directamente, la existencia y perdurabilidad de la especie humana en sí misma.¿Existe pues, mayor poder en el mundo?Tal era el inconcebible poder de una posible Revolución Femenina.Y tales eran las esperanzas de profunda transformación a escala humana que podíamos depositar sobre tal revolución.LA REVOLUCIÓN ABORTADASin embargo, la Revolución Femenina ha representado el mayor fracaso de la historia humana.La gran oportunidad perdida, tal vez para siempre.El gran cataclismo olvidado e ignorado de nuestra época.Una desgracia de cuya magnitud, quizás jamás seamos conscientes.Porque se trata, sin lugar a dudas, de una revolución que está siendoabortada mucho antes de llegar a producirse.Abortada bajo la bandera de la presunta “igualdad de género”, una auténtica aberración conceptual creada por la maquinaria del Sistema con el fin de canalizar esa fuerza imparable que, de llegar a desatarse, podría llevar al propio Sistema a su completa destrucción.Porqué en realidad, ¿Qué representa la igualdad de género?¿Qué representa la igualitaria incorporación de la mujer a las estructuras sociales, económicas y políticas?¿Realmente está cambiando la esencia del mundo en el que vivimos?Para responder a ello, solo debemos observar a nuestro alrededor.Observemos, por poner un ejemplo, a las mujeres que se incorporan al mundo de la política.¿Son menos ambiciosas que un hombre?¿Menos corruptas?¿Menos injustas?¿Con ellas alcanzamos mayor igualdad y justicia sociales que con un hombre?¿Con ellas desaparecen las castas políticas de carácter mafioso?¿Las mujeres mienten y manipulan menos?¿Son menos incompetentes?¿Aportan nuevas concepciones ideológicas y morales a la política?
¿Estamos presenciando alguna transformación profunda a escala mundial a medida que la mujer se incorpora a los puestos de responsabilidad?La respuesta a todas estas preguntas es tan triste como evidente.LA TRAMPA DE LA IGUALDAD¿Cuál ha sido la gran reclamación de las mujeres al defender sus derechos?Igualdad.Es decir, libre acceso a las posiciones y roles que los hombres ocupan en el Sistema.Ser partícipe del corrupto y desastroso sistema que, en mayor medida, ha creado el propio género masculino.Un mundo salvaje, violento, injusto, impío, que como una fría y metódica máquina lo destruye todo a su paso en alas de absurdas ideologías políticas, creencias religiosas o ganancias económicas.Lejos de intentar transformar ese mundo infecto hasta sus raíces, de destruir las estructuras psíquicas que tanto daño causan desde tiempos inmemoriales al propio género femenino, la gran pretensión de la mujer ha sido convertirse en un engranaje más de ese gran mecanismo, como lo es un hombre.Solo eso.Ser una pieza más de la máquina, simplemente.Eso es lo que representa en realidad la mal llamada “igualdad de género”.Y llegados aquí, deberíamos preguntarnos ¿por qué el género femenino se ha conformado con tan poco?¿Porque no ha centrado sus esfuerzos en derribar las injustas estructuras del Sistema, creando nuevos conceptos, radicalmente diferentes, mucho más desarrollados y profundos?En definitiva, ¿Por qué la mujer no ha luchado por crear y liderar un mundo radicalmente nuevo y mejor?Crear y liderar un Mundo Nuevo.Eso representaría una nueva esperanza para la especie humana, tan ciega y perdida en estos momentos.Sin duda habrá quien argumente que para cambiar el mundo, antes la mujer debe incorporarse a los puestos de responsabilidad.Pero eso es una completa falacia.Porque precisamente ahí radica la trampa.Como hemos visto, la fuerza transformadora solo surge de los colectivos oprimidos en lucha por cambiar las cosas y que sueñan con nuevas realidades, aunque sean utópicas.Que las necesitan para construirse un futuro.Sin embargo, la promesa de la igualdad no alberga el sueño de nuevas realidades.De hecho sirve para matar ese sueño de transformación realmente profunda y refuerza las realidades existentes como únicas opciones posibles.Y la igualdad de género, una vez conseguida, elimina definitivamente la necesidad de esa transformación, pues presuntamente, acaba con la opresión que generaba esa necesidad.Esa ha sido la gran trampa del Sistema para abortar la gran Revolución Femenina que podría haber transformado la humanidad para siempre.Y con ella perdemos, probablemente, la última oportunidad de conseguirlo.Porque todos sabemos que una mujer piensa y siente diferente a un hombre.Que experimenta cosas que un hombre jamás podrá llegar a comprender.Existe entre ambos géneros una enriquecedora y profunda diferencia, tanto a escala biológica como psicológica.Un patrimonio natural de valor incalculable.Sin embargo, parece que el género femenino ha renunciado a esa valiosa diferencia, a su particular forma de sentir y concebir el mundo y ha preferido convertirse también en hombre, integrándose a la maquinaria del Sistema.Parece que la gran lucha del género femenino, su gran objetivo, se limita a alcanzar los mismos puestos de poder que un hombre y tener la libre posibilidad de llevar pantalones, fumar, beber, drogarse y practicar sexo exactamente igual que en el caso del género masculino.Un gran logro a escala cósmica, sin lugar a dudas.Elevación espiritual e intelectual en su estado más puro.Un auténtico hito que debe ser objeto de la más profunda admiración por los siglos de los siglos.Porque ciertamente, ¿dónde están las mujeres que cambian el mundo?¿Quienes son?¿Lady Gaga, Madonna, Miley Cyrus o la actriz de moda?¿Las mandatarias corruptas?¿Quizás las periodistas y tertulianas que obedecen a sus amos, exactamente igual que cualquier periodista masculino?¿O quizás los millones y millones de mujeres esclavas del consumismo, de la moda y de la televisión exactamente como lo son los hombres?
Y es que la mujer ha sido incapaz de escapar del programa del sistema y crear y liderar una nueva realidad a escala humana.Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la religión.Es difícil encontrar una institución tradicionalmente más machista que la Iglesia Católica.Su historial de desprecio hacia la mujer raya cotas enfermizas, llegando a considerarla en su momento un ser impuro y pecador.Aun hoy en día, la mujer es tratada casi como un ser inferior espiritualmente, pues no tiene acceso a ninguna posición con auténtico poder en la estructura eclesiástica.
¿Más cual es la reacción mayoritaria del género femenino ante una institución tan retorcida y deformada en sus preceptos?¿Acaso es derribar esa estructura opresora y definir un nuevo concepto de espiritualidad que supere todas las barreras impuestas por las diferentes religiones?No.Parece que el gran objetivo de la mujer consiste en reclamar el derecho al sacerdocio, el derecho a incorporarse a esa misma estructura rancia y anticuada que la ha reprimido durante dos milenios y a la cual ha servido tan sumisamente.Incapaz de crear algo nuevo.Incapaz de renunciar a la programación psíquica del Sistema.Un ejemplo claro y diáfano de cómo el Sistema habita en lo más profundo de nuestra mente humana, como un programa auto-limitante que impide todo cambio sustancial y profundo.Es doloroso aceptarlo, pero, ¿Realmente significa algún avance para el mundo que una mujer llegue a gobernar?¿Si?¿Por qué?Si su gobierno implica las mismas injusticias, corrupciones y abusos que el de un hombre, entonces, ¿Qué ha ganado el ser humano?Nada.Al contrario, todos hemos perdido.Porque hemos perdido la oportunidad de cambiarlo todo.La oportunidad transformadora que solo brindan los colectivos oprimidos.Y el género femenino era el mayor colectivo oprimido de la historia de la humanidad.Nuestra última y gran esperanza.Todos deberíamos sentir auténtica pena por ello.Y una profunda vergüenza.Y si aún queda un mínimo aliento de fuerza transformadora en el género femenino, si aún existen mujeres soñadoras ajenas a la trampa de la presunta igualdad de género, aquí va nuestro llamamiento, casi nuestra súplica:¡Reaccionad!¡Rebelaos!¡Cambiad el mundo de verdad!¡Hasta sus más hondos cimientos!Arrancad las telarañas que el sistema teje en nuestras mentes y soñad una nueva realidad, una nueva humanidad.No os conforméis simplemente con ser iguales a los hombres y ocupar sus posiciones.Sed mejores, liderad el cambio que la humanidad necesita.Porque sois la última esperanza…Y hacerlo es vuestra obligación.
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lunes, 18 de enero de 2016
El proceso de las divas (II)
En la anterior entrada hablábamos de un fenómeno que llamábamos “El proceso de las divas”, por el cual muchas celebridades de la industria musical y cinematográfica pierden su identidad y terminan reducidas a simples caricaturas.
La representación de la mujer en la industria del espectáculo como objeto sexual es un hecho bastante visible y que causa verdadero estupor a las mentes más concienciadas. Pero hay otro hecho igual de preocupante en la industria musical sobre el cual no se reflexiona tanto.

(Photo by Jason Merritt/Getty Images)
Aquí tenemos a Linda Perry. ¿La conocíais de algo? Yo, hasta hace no demasiado tiempo, tampoco. Esta persona montó un grupo a finales de los 80 conocido como 4 Non Blondes, y sacaron un single, What’s Up?, que se hizo bastante conocido (si buscáis la canción es muy probable que os suene). Es una canción que a mí, en lo personal, me parece muy bonita e inspiradora, tanto la música como la letra. El disco entero, en general, Bigger, Better, Faster, More! es buenísimo. Lástima que no sacarán ninguno más.
La banda se terminó desintegrando en 1994. Posteriormente, Linda Perry sacó algunos discos más en solitario que, desgraciadamente, tuvieron poco éxito. Sin embargo, prosiguió su carrera como compositora, componiendo temas para otras cantantes comoChristina Aguilera, Gwen Stefani y últimamente Ariana Grande. Estos nombres os suenan más, ¿verdad? Resulta triste y paradójico que Linda, a pesar de su talento como compositora, intérprete musical o como cantante (probablemente mayor que el de las tres personas para las que compone) sea muchísimo menos conocida (y reconocida). Pero es fácil averiguar el motivo por el cual ocurre esto. Y no tiene nada que ver con la música, por desgracia.
El hecho es que, en la industria musical en particular (y en la del espectáculo en general) las mujeres que se niegan a pasar por el aro quedan condenadas a la invisibilidad, a una especie de limbo en el cual sólo les hacen caso sus contados fans más acérrimos. Otro ejemplo paradigmático de ello es la cantante Sinéad O’Connor, de la cual hablamos en el anterior post. Una cantante de aspecto poco convencional, con personalidad y con una increíble voz de la que no se volvió a saber nada.
Pero el sexismo de la industrial musical no sólo se plasma en la objetificación de las mujeres y en la invisibilización de aquellas que se niegan a ser objetificadas. Hay otro aspecto, que no es tan conocido por no ser tan visual, que son las letras.
Y lo preocupante es que cada vez son más denigrantes.
Para ejemplificar, nuevamente, vamos a poner un fragmento de una canción llamadaBlurred Lines de un rapero llamado Robin Thicke. Sí, es una canción con un ritmillo muy pegadizo, con una línea de bajo muy resultona y que habremos tarareado alegremente miles de veces. Aquí está dicho fragmento en versión original:
One thing I ask of you
Lemme be the one you back that ass up to
From Malibu to Paris boo
Had a bitch, but she ain’t bad as you
So, hit me up when you pass through
I’ll give you something big enough to tear your ass in two
Swag on ’em even when you dress casual
I mean, it’s almost unbearable
In a hundred years not dare would I
Pull a Pharcyde, let you pass me by
Nothin’ like your last guy, he too square for you
He don’t smack that ass and pull your hair like that
So I’m just watching and waitin’
For you to salute the true big pimpin’
Quien domine un poco la lengua anglosajona ya habrá visto algo que huele a humillación pura y dura. Pero como somos hispanoparlantes, os propongo que nos deleitemos con la poética y romántica traducción al castellano:
Una cosa que te pido,
déjame ser al que le arrimes ese culo,
desde Malibú a París.
Tenía una zorra, pero no era tan mala como tú,
así que, sabléame cuando pases (sácame el dinero),
te daré algo lo suficientemente grande
para desgarrarte el culo en dos.
Te mueves sobre ellos incluso cuando vistes informal,
quiero decir, es casi insoportable,
en cien años no me atrevería, ¿verdad?
llama a una zorra de Pharcyde, estás pasando de largo.
Nada como tu último tío, demasiado cuadrado para ti,
no te azota en el culo y te tira del pelo,
así que simplemente observo y espero,
a que saludes al verdadero chulo.
Parafraseando al youtuber Aldo Narejos, ¿para esto los países gastan millones en Planes contra la Violencia de Género? Me diréis, “pero está en inglés, la gente no se escandaliza porque no lo entiende”. Mentira, basta prestar atención a la gran mayoría de canciones de reggaeton para darse cuenta de que también son terriblemente vejatorias, y están en nuestro idioma.
Hay que estar jodidamente mal de la cabeza para ver esto como algo normal, y sin embargo, ya lo hemos asimilado como algo totalmente aceptable y corriente. Bailoteamos y canturreamos estas canciones alegremente, a veces incluso en las funciones de fin de curso de los colegios. Y luego nos llevamos las manos en la cabeza cuando sale el caso de una mujer asesinada a manos de su pareja en las noticias, o cuando nuestra hermana, nuestra amiga o nuestra hija sufre una violación o una agresión sexual.
A través de la música, se consigue transmitir un mensaje al cerebro de forma mucho más profunda (no en vano la música militar se utiliza para influir en la psique de los soldados). Y, a través de todas estas letras, nos están inyectando directamente en nuestra mente VIOLENCIA en estado puro. Mensajes como los del reggaeton atentan contra los derechos y la dignidad humanas. Si nos gritaran esos mensajes por la calle nos sentiríamos ofendidas, ¿por qué no lo hacemos cuando suenan con un ritmochundachunda de fondo en una discoteca?
No podemos quedarnos de brazos cruzados. No podemos conformarnos con lamentarnos de los casos de mujeres asesinadas, ni con confiar en el que el Estado nos ayude a luchar por nuestra libertad y nuestros derechos, porque el Estado es una estructura de poder (y no es la más elevada, por cierto) a la que sólo le interesa perpetuarse en el poder y le importan una mierda las personas. El Estado va a intentar comprarnos con dinero, para que nos mantengamos calladas, pero nunca va a actuar contra la poderosa industria de la propaganda.
Y por ello tenemos que tomar la propaganda. Tenemos que tomar la música, tenemos que tomar el cine, tenemos que tomar las artes. Componer, pensar, crear, y apoyarnos mutuamente… Todas esas cosas que no quieren que hagamos. Y debemos rechazar de pleno, por más que nos llamen radicales, toda manifestación de la industria del espectáculo que pretenda reducirnos a la categoría de muñecas.
Este asunto tiene mucha más importancia de la que pensamos.
Normalmente, valoramos los avances en la situación de la mujer en la medida que accede a los estudios, al mercado de trabajo… Pero todos los “Informes de Género” oficiales (o casi todos) omiten sistemáticamente (qué casualidad) el devastador efecto del aparato propagandístico del Sistema sobre nuestra dignidad y nuestra autoestima. Y es que, en efecto, la propaganda es la punta del iceberg, pero refuerza el resto del iceberg “oculto”, que lo conforman otras manifestaciones de sexismo que no son tan evidentes, y nos impide realizarnos plenamente en otros ámbitos de nuestra vida como seres humanos, como puede ser el ámbito profesional, afectivo o familiar.
Además, el nivel del océano está bajando, y la punta del iceberg es cada día más escandalosamente visible.
¿Esperamos a que nuestro barco se estrelle contra el hielo… o luchamos para cambiar el rumbo?

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miércoles, 6 de enero de 2016
¿Por que no necesito al feminismo?
Los jóvenes van dándose cuenta de los programas de las élites:
Joven Argentina expone con espíritu crítico lo que piensa del neofeminismo actualmente.
¿Por qué no necesito el feminismo?
Jazmín Lane nos dice: El feminismo actual es una broma. Las mujeres en mi país, Argentina no están oprimidas, a pesar de ser un país subdesarrollado.
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domingo, 3 de enero de 2016
La fundadora de Femen en Brasil denuncia ahora el feminismo

La fundadora de las Femen en Brasil, Sara Fernanda Giromin, más conocida como ‘Sara Winter’, ha declarado publicamente la guerra a las feministas y al crimen aborto. Tres años después de ser una de las líderes del movimiento feminista de este país, ha publicado un libro titulado ¡Perra, no! Siete veces fui traicionada por el feminismo en el que denuncia como este colectivo la obligó a consumir drogas, a tener relaciones sexuales con desconocidos y que incluso fue violada por una lesbiana.
Actuall / Este cambio de actitud frente al aborto y el feminismo por parte de Giromin comenzó el pasado mes de octubre cuando dio a conocer su arrepentimiento al haber abortado a su primer bebé. De hecho, asegura que abrió los ojos con respecto al derecho a la vida con el nacimiento de su segundo hijo.
Pide a las mujeres que se plantean abortar que se lo piensen dos veces. Ella está arrepentida de haber abortado a su primer hijo.
“Me he arrepentido de haber tenido un aborto y hoy ruego perdón”, escribió Giromin, quien explicó que “se ha cumplido un mes del nacimiento de mi bebé y mi vida ha tomado un nuevo significado. Estoy escribiendo mientras que él duerme serenamente en mi regazo. Es la mejor sensación del mundo”.
Además, y según publica LifeSiteNews, la joven ha pedido a las mujeres que están “desesperadas por abortar que piensen cuidadosamente acerca de este asunto” y ha añadido que “a mi dio mucha pena hacerlo. No quiero lo mismo para usted”.
Las feministas, una “secta” fanática
Giromin ha relatado en su libro que el colectivo feminista es una “secta” religiosa que utiliza a las mujeres como objetos, promueve el lesbianismo y esconde hasta la pedofilia en sus filas.
Además, ha advertido que “para las mujeres que están envueltas en este movimiento, no son la inspiración, sino que son la materia en el peor sentido de la palabra. Son objetos que promueven el odio contra la religión cristiana, el odio contra los hombres y el odio contra el equilibrio de las familias”.
La joven también ha relatado que se vio obligada a renegar de su heterosexualidad para que pudiera recibir el máximo respeto. “Las mujeres lesbianas y bisexuales tienen mucha más voz y respeto dentro del movimiento, por lo que en la búsqueda de reconocimiento de mi lucha, y por cada día que pasaba, destruía mi condición sexual”, denuncia la exfemen.
En este sentido, ha anunciado que donará un porcentaje de las ganancias del libro a causas provida e incluso ha comenzado a impartir charlas contra el feminismo, la ideología de género y el marxismo cultural.

Sara Winter, co-fundadora de Femen en Brasil, pide perdón: ahora es provida y firme antifeminista | |||
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Sara Winter –cuyo nombre real es Sara Fernanda Giromin– fue una de las fundadoras de la rama brasileña de Femen, una organización de violentas activistas que protestan con el torso desnudo a favor de la agenda feminista, del aborto y del lobby gay.
Sin embargo, desde hace casi tres meses ha experimentado una dramática conversión a la causa pro-vida. Ahora Sara combate la ideología de género e incluso ha pedido disculpas a los cristianos por las ofensas realizadas durante su activismo feminista.

Sara Winter posando en una campaña pro-aborto cuando militaba en Femen en Brasil
Sara comenzó a expresar este radical giro en su vida en octubre de 2015, tres años después de co-fundar Femen. “Me arrepiento de haber abortado y hoy pido perdón”,escribió el 14 de octubre, casi un mes después del nacimiento de su segundo hijo.
“Mañana será un mes desde que mi bebé nació y mi vida ha ganado un nuevo sentido”, indicó en su perfil en la red social Facebook, reiterando que “yo me arrepiento mucho, no quiero que le pase lo mismo a ustedes”.

Sara Winter con su bebé: “Me ha llenado de amor y ha cambiado mi vida”
Cuando se sometió al aborto, con un fármaco proporcionado por una feminista, “sangré hasta casi morir y tuve secuelas gravísimas”, recordó, y quien la ayudó en esas circunstancias “fue un hombre que de pro-feminista no tenía nada”.
“El feminismo debería centrarse más en cuidar a las mujeres que en poner sus vidas en riesgo” con el aborto, alertó, tras recordar las dificultades que sufrió durante los primeros meses de su nuevo embarazo, debido a las consecuencias del aborto anterior.

Sara en una manifestación escandalosa de Femen, con poca ropa
Poco tiempo después Sara decidió criticar la ideología de género.
“Esa letanía de ‘yo soy mujer porque me siento mujer’ yo no la creo y no la apoyo. Para mí mujer es quien nace con vagina y hombre es quien nace con pene”, escribió.
La joven brasileña explicó que no tiene nada contra las personas transexuales, pero precisó que “no creo que cambiar de ropa, ponerse siliconas y hacer la transición con hormonas y cirugía pueda cambiar el sexo de alguien”.
Para mediados de noviembre, Sara exigía a las feministas brasileñas que “respeten a las mujeres religiosas”, y si bien aseguró que no asume una confesión religiosa, señaló que “una de las cosas que me arrepiento en mi vida es haberme alejado de Dios y dedicado todo mi tiempo a la militancia feminista”.
“Tener fe no es un retroceso y la religión ajena debe ser respetada”, exigió, y lamentó que “el feminismo debería acoger a todas las mujeres, pero no lo está haciendo”.

Sara Winter sigue mostrando su fuerte personalidad en Facebook,
pero ahora contra la ideología de género
Para entonces ya recibía fuertes ataques del violento bloque feminista al que una vez perteneció.
“No tienen idea de las represalias de las que soy víctima en medio de feministas”, escribió, y señaló que “tengo miedo hasta de salir a la calle con mi bebé, pero tengo fe de que todo esto va a pasar”.
Para los primeros días de diciembre Sara ya había publicado un breve libro digital titulado“Zorra, ¡no! Siete veces que fui traicionada por el feminismo”, recogiendo las bizarras experiencias que atestiguó como parte del feminismo brasileño, entre ellas las “orgías, alcohol, drogas y desvío dinero”.
Por cada libro vendido, Sara ofreció donar un real brasileño (aproximadamente 0.25 dólares) a “iniciativas de ayuda a la mujer en situación de violencia y contra el aborto”.
Hace pocos días, Sara aseguró que “el feminismo tiene cura y yo soy la gran prueba de eso” y señaló que el hecho de que al pueblo brasileño no le gustan las feministas se debe a que ellas “en su inmensa mayoría son mujeres histéricas, que usan las redes sociales para burlarse y humillar a las personas religiosas, predicar el odio a los hombres(misandria), además de ser extremistas e irrespetuosas con patrimonios religiosos”.
“No me exento de culpa, yo también fui así, pero gracias a Dios estoy curada”, aseguró. “Lo que me faltaba era amor (lo que cambió cuando me convertí en madre) y vergüenza en la cara, lo que me vino después de mucho reflexionar sobre la actual militancia feminista”, explicó.
Vídeo en YouTube en el que Sara Winter pide perdón por sus ofensas a los cristianos y las personas religiosas; dice que ahora está explorando lo espiritual “aprendiendo de figuras como Jesús, la Virgen María, la Madre Teresa de Calcuta y Mahatma Gandhi”. Advertencia: el vídeo incluye las imágenes groseras en las que participó y por las que pide perdón.
El 15 de diciembre, en un texto publicado en su página de Facebook acompañado de un video, Sara expresó formalmente su pedido de perdón “a todas las personas religiosas o no que he ofendido durante una protesta feminista el año pasado, involucrando beso gay en frente de una iglesia en Río de Janeiro”.
“Entiendo que cometí un gran error, y pido perdón desde el fondo de mi corazón. El camino para conquistar políticas públicas para las mujeres no tiene nada que ver con burlarse de las religiones”, reconoció.
Un día después, Sara denunciaba la financiación internacional para promover el aborto en Brasil y pidió perdón por haber formado “parte de ese esquema para la legalización del aborto”.
“Pero yo nunca supe que toda esa conversación de legalizar el aborto en Brasil había salido de la mesa de organizaciones controladas por magnates, hombres ricos, con interés de disminuir la población de mi país”, señaló.
Sara confesó que siempre pensó “que el aborto era algo que toda mujer podría hacer”, pero “¡hoy no es más mi bandera! Yo no estoy de acuerdo en que las mujeres sean encarceladas por abortar, creo que deben ser acogidas siempre, pero estoy en contra de la promoción del aborto hecha por las ONGs feministas”.
La joven además alentó a las feministas a “aprender de las mujeres religiosas”, pues “mientras ustedes hacen protestas ridículas (yo misma era una de esas) que hacen a las mujeres pasar vergüenza, existen religiosas con casas de protección de las víctimas de violación, otras que dan la vida para albergar, acoger a mujeres embarazadas en situación de riesgo y todo tipo de asistencia”.
“Hay muchas ONGs e instituciones que necesitan una mano amiga y voluntaria para cuidar de las víctimas de violencia, vamos, ayuden, hagan su parte. Cuiden, ayuden y amen a las otras mujeres”, alentó a las feministas.
Puede saber más sobre Sara Winter en su página de Facebookhttps://www.facebook.com/sarawinter13 y en su sitio webhttp://www.sarawinter.com.br/
Fuente: http://selenitaconsciente.com/
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