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jueves, 14 de julio de 2016

¡¡¡ 11 Vs 13, Iluminatis Vs Paganos !! Consp 2016 cap 32

viernes, 8 de enero de 2016

Sincretismo de tradiciones: los Reyes Magos | Descubriendo a Los Reyes Magos


Recreación de los tres Reyes Magos

El sincretismo es el fenómeno que en antropología se identifica con la conjunción de dos o más rasgos culturales de origen diferente que dan lugar a un nuevo hecho cultural. La Europa suroriental de los primeros siglos de nuestra era, donde confluían las tradiciones griegas, egipcias y judeo-cristiana, junto a muchas otras ramas de la religiosidad del oriente próximo, fue terreno abonado para este género de fenómenos.
¿Conocemos realmente la procedencia de lascelebraciones cristianasde Los Reyes Magos, la Epifanía o Natalicia de Jesús caracterizadas todas por el ambiente festivo, el intercambio de dones y reparto de regalos? Si no es así, empezaremos remontándonos a sus orígenes, a aquellas primigenias prácticas cuyos ritos, mitos y símbolos de raíces paganasquese han idoimbricando en lo que terminó definiendo esta fiesta católica.
La Navidad y los estereotipos que reproduce es una de las tradiciones que más han trascendido tanto temporal como históricamente. Actualmente muchas tradiciones han sido imitadas y nuevamente reimpresas debido a la intensiva presencia de los medios de comunicación de masas y el dominio cultural de los países occidentales en estos canales. No obstante nos detendremos en aquellos símbolos de la Navidad y en su procedencia de culturas paganas y en el fundamento de la creación de Los Reyes Magos del reparto de regalos en el folclore europeo y cómo estos han trascendido hasta hegemonizar la tradición en este estereotipo específico: Los Reyes Magos.
El rito de la fiesta y el calendario en la antigüedad
Son muchos, historiadores, antropólogos o estudiosos de las religiones, los que afirman que las fiestas y celebraciones que en nuestro calendario se ajustan a final de diciembre y primeros de enero no tienen su origen en una tradición cristiana. En realidad esta cronología se remonta a las celebraciones paganas como las que festejaban las Saturnaliasromanas.El tiempo de conmemoración de lasSaturnaliastenía lugar desde mediados a finales de diciembre, del 17 al 23 aproximadamente, semana durante la cual los agricultores rendían culto a Saturno, el Dios del tiempo, de la agricultura y la cosecha y por consiguiente de la abundancia en la mitología romana, coincidiendo el final de estas fiestas septenarias con el solsticio de invierno o Sol Invicto, día 25 de diciembre en el que daba comienzo la estación más fría del año y el final de los días oscuros.Sin embargo parece ser que las Saturnalias ya llevaban al menos cuatro siglos celebrándose antes de que ya con Aureliano en el siglo II d.C. se instaurara la conmemoración del Sol Invicto normalizando así el culto al Sol como el Dios superior de todas las deidades romanas, clausurando con ello una época marcada por el politeísmo circunscribiendo así el monoteísmo.
Precisemos que las sociedades campesinas en las que el hombre dependía de los astros, de las lluvias y del sol, requerían ajustar sus ciclos de actividad a las fuerzas de la naturaleza, de modo que su calendario manifestaba la repercusión directa del clima en la ocupación agrícola. En función de la longitud de los días, de que tuvieran más horas de luz o menos, fueran fríos o calurosos, lluviosos o secos, cada momento del año era y sigue siendo, favorable o no en sus actividades, no obstante esta benevolencia o severidad climática también era impresa en el plano psicológico expresada en estados de ánimo, sensaciones y sentimientos,resolviéndose de este modo en comportamientos sociales concretos.
Precisamente la celebración de las Saturnalias y el Sol Invicto tiene su expresión social en la fiesta y probablemente sea a través del fenómeno de la fiesta donde más profundamente se perciba la relación entre el tiempo cronológico o meteorológico y el tiempo vivido en el espacio natural. Historiadores de la talla de Burke, LeGoff o Caro Baroja y antropólogos como Edmund Leach u Honorio M. Velasco han constatado que la fiesta ha sido siempre una de las maneras de medir y ordenar el tiempo, exaltando lo excepcional de ciertas fechas comosolsticios y equinoccios o comienzos del año agrícola y creando con ello la construcción de una vivencia tangible asociadas a sentimientos que se rehacían constantemente. Así pues como concluiría Henri Frankfort (1951) tras sus estudios del tiempo en el Antiguo Oriente, “el tiempo era cualitativo y concreto” de modo que el paso de un periodo a otro se vivía como una situación crítica que era simbolizada con ritos especiales; siendo la simbología y el rito por la exaltación del acto de creación originario una de las manifestaciones que el hombre ha necesitado desde el comienzo de los tiempos.
Cultos, Natalicias y Epifanías
Seguramente nos preguntemos por qué el año, en la era cristiana, comienza el 1 de enero, aunque el nacimiento de Cristo como punto de partida teórico del cómputo del tiempo en esta era, se fijara el día 25 de Diciembre en la Europa cristiana Occidental y el día 6 en la Oriental.
Pues bien comenzaremos por el calendario juliano, basado en el movimiento del Sol que fue instaurado por Julio César a partir del año 46 a.C restaurando a su antecesor, el gregoriano. El día 25 de diciembre se señalaba como el comienzo del solsticio de invierno, día en que los romanos celebraban el nacimiento de su Dios Sol como ya hemos mencionado, no obstante ya en el año 153 a.C se fijaba el día 1 de enero como inicio del año con la finalidad de poder planificar las campañas anuales a consecuencia de las guerras celtibéricas que acontecían en la Península Ibérica.Simultáneamente el nacimiento del Dios Mitra, Dios Solar de los persas, considerado como protector de la verdad, se fijaría el día 25 de diciembre.Posteriormente hacia el 62 a.C los romanos absorbían a este Dios aunque agregándole ciertas características originando el mitraísmo, religión que se expandiría por todo el Imperio Romano.
Pero es sabido que desde la alta antigüedad, en Babilonia, allá por el milenio 2 a.C la reina Semíramis ordenó al mundo celebrar el nacimiento de su hijo Tamuz. Tamuz se consagró como la reencarnación de su padre Nimrod, (Baal) Dios del Sol, reclamando la reina el día 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Baal. Posteriormente todo el mundo rendiría adoración al Sol bajo diversos nombres como Tamuz, Horus u Osiris.
Por otro lado el día 6 de enero era la fecha de la bendición de los ríos en el culto de Dionisos, que los griegos identificaron con el dios egipcio Osiris coincidiendoeste mismo día con la de su nacimiento o aparición en la Isla de Andros. La epifanía de Osiris también se festejaba en esta fecha que venía precedida por un periodo de duelo donde se lloraba al dios muerto en la época del solsticio de invierno; luego reaparecía Osiris y las aguas del Nilo se hacían vino. El mismo día Isis alumbraba a Harpocrates, el Sol renaciente y en astrología, el 6 de enero marcaba el momento en que el sol salía por la constelación de la Virgen.
Por el contrario la Iglesia primitiva nunca pudo fijar la fecha exacta del nacimiento de Jesús. De un lado la propuesta formulada por los basilidianos de Egipto, una secta gnóstica semi-cristiana, que desde el siglo II había sugerido el día 6 de febrero fue respaldada por los cristianos de Siria y después por todas las comunidades de Oriente a partir del siglo IV d.C.pues en el cristianismo oriental la identificación de Cristo con el Sol fue una constante. En el año 386 se proclaman oficialmente dos fiestas cristianas: la Pascua y la Epifanía sin embargo un año antes elpapa Siricioya entronado en la silla de San Pedro había calificado la fecha del 6 de enero como “Natalicia”. De otro lado la Natalicia de Jesús el 25 de diciembre que es adoptada por occidente igualmente tiene su origen en la pre-cristiandad; en este caso en el ya mencionado Dios Mitra. La Roma del siglo II fue una época donde competían el cristianismo y el mitraísmo y puesto que ambas compartía prácticas similares la Iglesia consideró apropiado el mecanismo de la sincretización de ambas. Tras el ‘Edicto de Milán’ en el año 313 d.C., el emperador Constantino I daba luz verde a la libertad de religión y culto en todo el Imperio y poco antes de su muerte, en el año 337, fue nombrado papa Julio I, con quien confraternizó, ayudando con ello a que se decidiese ir sustituyendo las fiestas paganas por celebraciones de índole cristiano. En el año 440 el Papa León Magno estableció esta fecha para la conmemoración de la Natividad y ya en 529 el emperador Justiniano la declara oficialmente festividad del Imperio.
El rito de regalar
El reparto de regalos es una costumbre asociada simbólicamente con la prosperidad en diversas culturas.Existe la creencia en que dar y recibir bienes no es únicamente un acto social o económico, sino que propicia la abundancia, las cosechas generosas y otros dones posibles, entre ellos los bienes de salvación que se reciben en la otra vida. Igualmente Marcel Mauss, en su ensayo sobre la Teoría del don manifiesta la sospecha de que en todas las sociedades existen en las más diversas formas, el intercambio, que parece estar en el centro de la organización y que tienen su efecto sobre los vínculos interpersonales, en particular el afectivo.
Lo cierto es que en la praxis, la donación e intercambio de regalos ha existido desde siempre. Ya en la prehistoria se tiene constancia del intercambio de objetos como amuletos y conchas; en el antiguo Egipto se regalaba a los reyes con el objetivo de obtener favores o sellar alianzas; en el caso de Grecia en la Odisea ya se mencionan los presentes a Ulises aunque motivado posiblemente por el temor siendo la forma de ahuyentar a los malos espíritus. En Roma se practicaba la costumbre de hacerse regalos entre amigos y parientes desde el año 150 a.C fijando el día 1 de enero como día destinado a regalar: monedas de latón, amuletos, salazones o miel. Igualmente estos regalos se usaban para celebrar las Saturnalias. Aunque sin duda las prácticas de regalar más célebres en la cultura occidental son de un lado la tradicional entrega de presentes que los Reyes Magos de Oriente entregaron a Jesús en Belén: oro, incienso y mirra asociados y que trascendió en la tradición de hacer regalos el 6 de enero y de otro lado, la costumbre de regalar el día de Navidad, cuyo portador se fija en el icono de Papá Noel cuyo mito originario fue San Nicolás de Myrna, obispo turco popular por repartir dádivas a niños y los más pobres.
Los Reyes Magos
La aparición de estos personajes, los Reyes Magos o Magos de Oriente, merece mención aparte, porque constituye también un claro ejemplo de sincretismo. Sabemos que su origen es bíblico y son mencionados en el Evangelio de San Mateo. Éste habla de “sabios”, en número indefinido, que acuden a Belén guiados por una estrella milagrosa. Las connotaciones mitraístas del episodio son evidentes: el empleo de la palabra magi (“magos”), de origen indoeuropeo, descubre una clara alusión a los sacerdotes persas, adoradores de Mitra. Los Evangelios no dicen nada acerca del número, el nombre o la apariencia física de los Magos; los cristianos de Oriente decían que son doce pero la tradición romana se quedará con tres, a los que dará nombres fantásticos. El título de “Reyes” parece haberse añadido tardíamente para que la tradición contribuyera a la realidad a partir de la creación del mito.
No obstante, la fecha del 6 de enero quedaba notablemente disminuida respecto a la nueva fecha de la Navidad. Para facilitar el cambio de fechas, la Iglesia recurrirá a una duplicación dogmática: la Navidad, el 25 de diciembre, conmemora el nacimiento físico de Jesús (natalis in carne); la Epifanía, el 6 de enero, celebrará el “segundo nacimiento”, espiritual, de Cristo, simbolizada por el bautismo en aguas del Jordán. Posteriormente, siglos más tarde, la Epifanía irá perdiendo importancia en la Iglesia de Occidente y quedará reducida al episodio de los Magos, no obstante en Oriente, la Epifanía alcanzará una importancia que jamás conocerá en Occidente.
Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar fueron incorporados a partir del Siglo XIII, mediante un poema aparecido en España, titulado El auto de los Reyes Magos. En un principio, los Reyes Magos eran de raza blanca, pero a partir del Siglo XVI, en todas las representaciones se le adjudicó a Baltasar la raza negra. Las nuevas necesidades imprimieron el simbolismo, identificando a los tres magos con las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días. “La la figura de los Magos, emisarios de Zoroastro, representa la encarnación de lo sagrado en cada hombre, así los Magos utilizaron en su aparición los poderes naturales representados en tres elementos, que simbolizan los estados por los cuales debe transitar el maestro Jesús a lo largo de su peregrinación como Salvador. El incienso simboliza la purificación de las almas y el poder de curación espiritual. La mirra, la iluminación que es el estado conectivo del creador y el maestro. El oro se lo encuentra asociado con la “imagen de la luz solar y a la inteligencia divina”, es decir, con la Epifanía; del mismo modo se ha identificado a los Reyes Magos como representantes de la Santísima Trinidad.
En conclusión afirmar que los procesos de cambio que afectan a la cultura no son ajenos a la religión, en cuanto parte de aquella.En la historia y en el presente hay numerosos ejemplos de sincretismos que son el resultado de los cambios que se han introducido en determinadas culturas. Las creencias son consustanciales con las culturas y las sociedades humanas y por endeal ser parte de la cultura no son ajenas a ninguna sociedad que exista o que haya existido. Los ritos confirman la estructura social y refuerza la solidaridad, son eficaces pues se deduce la obligatoriedad del mismo; remiten a actos formales, repetitivos y pautados que históricamente han sido referidos al ámbito religioso. El mito por otro lado, reafirma la solidaridad y la identidad grupal, pero además consolida a través de sus narraciones idealizadas en las que se se entreteje lo real con lo imaginario, la sacralización eternizada de relatos correspondientes a temporalidades distintas de la real que son transmitidos de generación en generación, colaborando en la configuración de la tradición y la costumbre.
Vía| El País
Imagen| Dónde Viajar
http://squitel.blogspot.com.es/

lunes, 4 de enero de 2016

Calculando la Navidad: la auténtica historia del 25 de diciembre

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San Francisco de Asís, inició la tradición de los belenes o nacimientos

El 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas.

(Transcrito de forumlibertas.com/ William J. Tighe ) 
No fueron los cristianos quienes asumieron una fiesta pagana, sino al revés. Recuperamos un artículo muy útil en estas fechas.
Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.
Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.
Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del “Nacimiento del Sol Invicto”, instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, “los orígenes paganos de la Navidad” son un mito sin fundamento histórico.
Un error
La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas “paganizaciones” del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas “degeneraciones” que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.
Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero, en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aurelio, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.
Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aurelio) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil al cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del “Nacimiento del Sol Invicto” como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del “renacimiento” anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.
Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado “renacimiento” o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.
Una consecuencia
Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aurelio, en el año 336 d.C., pero síhay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.
La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.
Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.
Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran “desviando” hacia meses inapropiados.
Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.
El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.
Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario.
Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.

No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.
Edad Integral
Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la “edad integral” de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.
Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.
Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios (“Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos”) se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.
La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.
Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.
En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.
Una fiesta cristiana
Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.
En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del “Nacimiento del Sol Invicto” para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del “Sol de la Salvación” o el “Sol de la Justicia”.

viernes, 25 de diciembre de 2015

La Navidad es el culto pagano a Saturno llamado Saturnalia.



La Navidad es el culto pagano a Saturno llamado Saturnalia.




¿Participarías de una tradición pagana que deshonra al verdadero creador?.

La navidad es culto pagano y no tiene nada que ver con Jesús y su nacimiento, él no nació un 25 de Diciembre, pero si dioses paganos demoniacos (saturno: Chiun, Moloch, remphan) que se les rinde culto oscuro (satánico) por las élites (nwo) y tú sin saberlo.

Todos deben saber la verdad, la navidad es realmente la fiesta de Saturnalia en Roma (que se celebraba en Navidad).

En egipcio el mismo culto era El Ojo Iluminati que todo lo ve, el udjat, ya que en perspectiva parece un ojo dentro de un círculo. Los rituales satánicos (se sacrifica un bebé) en honor a Saturno se llevan celebrando desde tiempos babilónicos hasta hoy en día con el nombre de “Saturnalia” y pasaron a Roma, y de ahí, las familias que han seguido detentando el poder en el Planeta (nwo) han continuado con ellos hasta hoy en día. Ésta nueva encrucijada a la que nos adentramos es una influencia saturniana, de ahí que llega el final de la plutarquia de la Mafia iluminati (nwo) y el comienzo de una nueva Era.






El pintor español Francisco de Goya tiene un cuadro llamado “Saturno devorando a su hijo” que, evidentemente, evoca estas prácticas y que prueba, de paso, que Goya era un Iluminati satánico.

Se hizo un film un pelin gamberro pero muy directo a lo que os hemos hablado. Sutilmente nos expondría lo que ahora sabéis, que es la navidad o Saturnalia y quien representaría realmente Santa Claus (Papa Noel) o llamémosle por su oculto y real nombre: Saturno (el sacrificador de niños y el recaudador de almas = la muerte).





domingo, 28 de diciembre de 2014

La verdad sobre la festividad del año nuevo