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miércoles, 7 de septiembre de 2016

Usan el Agente naranja de Monsanto para devastar el Amazonas en Brasil

Traducido al castellano por BWN Patagonia

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© Desconocido
Según las autoridades, los ganaderos en Brasil han comenzado a rociar el herbicida altamente tóxico sobre los parches de bosque como un método encubierto para deforestar ilegalmente, es má difícil que detectar las motosierras o los tractores. (Estados Unidos roció sobre Vietnam 76 millones de litros de herbicida, defoliante "Agente Naranja" entre 1961 y 1972, hasta el día de la fecha sigue produciendo malformaciones y trastornos en los vietnamitas y familiares de veteranos de guerra norteamericanos)

El Agente Naranja, invención de Monsanto, es una de las armas más devastadoras de la guerra moderna, una sustancia química que mató o hirió a unas 400.000 personas durante la guerra de Vietnam - y ahora está siendo utilizado en contra de la selva amazónica. Según las autoridades, los ganaderos en Brasil han comenzado a rociar el herbicida altamente tóxico sobre los parches de bosque como un método encubierto de follaje ilegal, más difíciles de detectar que las motosierras y los tractores.

En las últimas semanas, un estudio aéreo detectaron unas 440 hectáreas de bosque que había sido rociado con el compuesto - miles de árboles envenenados y un número desconocido de animales que podrían beneficiar a las generaciones.

Funcionarios de la agencia ambiental Ibama de Brasil fueron los primeros en apuntar a la tala ilegal, gracias a las imágenes de satélite de la selva de la Amazonia, un paso elevado de helicópteros en la región reveló más tarde miles de árboles a la izquierda de color ceniza y defoliados por los productos químicos tóxicos.

IBAMA dice que el Agente Naranja se dispersó probablemente por los aviones de un ranchero aún no identificado para despejar la tierra para el pastoreo, ya que es más difícil de detectar que las operaciones tradicionales que requieren las motosierras y los tractores.

La semana pasada, en otra parte de la Amazonia, una investigación realizada por la agencia descubrió aproximadamente cuatro toneladas de plaguicidas altamente tóxicos para hierbas escondidos en la selva a la espera dispersion. Si se liberan, los productos químicos potencialmente podrían haber diezmado a unas 7.500 hectáreas de selva, matando a toda la fauna que reside allí y contaminando las aguas subterráneas. En este caso, la persona responsable fue identificada y ahora se enfrenta a multas de cerca de $ 1,3 millones.

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© Desconocido
En la foto un niño malformado por el Agent Orange de Monsanto
De acuerdo con un informe de Folha de São Paulo, la última vez que los productos químicos se registraron en el uso de deforestadores fue en 1999, pero las autoridades dicen que la dispensación de la devastadora herbicida puede ser más común y que los funcionarios deben tomar medidas enérgicas contra los tipos más flagrantes de delitos ambientales.

"Ellos [los deforestadores] han cambiado su estrategia, ya que, en poco tiempo, más áreas de bosque se puede destruir con herbicidas. Por lo tanto, no es necesario movilizar los equipos de tala de árboles, y por lo tanto puede pasar por alto la supervisión del IBAMA", dice Jerfferson Lobato del IBAMA.

Mientras que el Agente Naranja fue originalmente diseñado para eliminar la cobertura forestal en situaciones de combate, su uso se convirtió en un tema de controversia debido a su impacto en los seres humanos y vida silvestre. Durante la guerra de Vietnam, el ejército de Estados Unidos dispersos 12 millones de galones de herbicidas, afectando la salud de unos 3 millones, en su mayoría campesinos, ciudadanos vietnamitas, y que causan defectos de nacimiento en alrededor de 500 mil niños. Adicionalmente, los efectos de la sustancia química en el medio ambiente han sido profundos y duraderos.

El mes pasado, más de tres décadas después de que el Agente Naranja fue utilizado por última vez en Vietnam, los EE.UU. comenzó a financiar una operación de descontaminación de $ 38 millones allí. Mientras tanto, en la Amazonia brasileña, la sustancia química altamente tóxica se está descubriendo de nuevo y se rocía sobre la selva.

"La absurda guerra de Vietnam arruinó la vida de muchísima gente. El que una compañía como Monsanto, que ahora se erige en salvadora de un mundo hambriento, se haya beneficiado de esta brutal desgracia es una triste realidad. Es una lamentable desgracia que Monsanto siga eludiendo su responsabilidad para con las víctimas de este conflicto, tanto norteamericanos como vietnamitas".
 https://es.sott.net/article/8139-Usan-el-Agente-naranja-de-Monsanto-para-devastar-el-Amazonas-en-Brasil

jueves, 19 de noviembre de 2015

Científico ofrece 10 millones de dólares en un desafío a Monsanto


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Valiente y audaz, el Dr. Shiva Ayyadurai es el más reciente científico que hace frente a Monsanto. El doctor Shiva dice que va a dar a Monsanto un edificio de $10 millones de dólares que posee enCambridge, Massachusetts si la corporación puede refutar su afirmación de que no existe “ninguna norma de evaluación de seguridad” para los organismos modificados genéticamente.
El doctor Ayyadurai es biólogo de sistemas el cuál ha analizado los efectos del proceso de ingeniería genética en las vías bioquímicas que afectan a la fisiología vegetal. Ha escrito extensamente sobre el fuerte contraste entre, cultivos naturales no adulterados y los de ingeniería genética. Él deja en claro queno existen normas de evaluación de la seguridad de los OMG y puede demostrarlo.
El científico independiente encuentra marcadas diferencias entre la soja modificada genéticamente y la natural. Ahora el doctor Ayyadurai está desafiando a Monsanto a presentarse y tratar el tema. Las repercusiones de un solo OMG no probado podría significar un daño para los centenares de millones de personas en todo el mundo. Los cultivos modificados genéticamente son controvertidos y, en algunos ojos,moralmente incorrectos. La ingeniería genética de los cultivos es un campo completamente diferente de control agrícola, una desviación del fitomejoramiento tradicional. La ingeniería genética puede combinar el ADN de una planta natural con genes de una entidad extranjera como las bacterias. ¿Cómo estos crucesde genes sin precedentes afectan a los compuestos naturales y la química de la planta? ¿Cómo afectanestos cambios a los seres humanos o al ecosistema a través del tiempo?
En un análisis el Dr. Ayyadurai encontró que la soja modificada genéticamente puede acumularformaldehído cancerígeno que también llevó al agotamiento de glutatión, un antioxidante clave en la sojanatural. Cuando se probaron las plantas de soja no modificadas genéticamente, no hubo acumulación deformaldehído o agotamiento de glutatión, lo que demuestra bioquímicamente que la soja modificada genéticamente es una versión inferior y tóxica de la soja natural.
Los OMGs son aprobados con respecto a “requisitos” no estándares de seguridad actuales
El Dr. Ayyadurai señala que los OMG son aprobados en todo el mundo basados en “requisitos“, no en las normas de seguridad. “Una norma proporciona protocolos rigurosos, procesos y procedimientos”, proclamael Dr. Ayyadurai. “Por ejemplo, ¿qué ingredientes deben estar en el suelo y qué tipo de análisis químico se debe hacer para medir si los OMG son materialmente diferentes de, o sustancialmente equivalentes a su contraparte no-modificada genéticamente.
Las corporaciones como Monsanto afirman que sus variedades transgénicas son “sustancialmenteequivalentes” a las semillas naturales y los reguladores del gobierno simplemente asumen que son seguros. Sin embargo, el análisis biológico del Dr. Ayyadurai comparando Los OMG con las semillasnaturales demuestra que no son lo mismo. Él demuestra que los OMG son bioquímicamente diferentes, alterando sistemas moleculares y el equilibrio dentro de la fisiología de la planta. “Estandares objetivospara medir la equivalencia o diferencia no existen“, El Dr. Ayyadurai insiste.
“Más importante aún, cualquier laboratorio independiente debe ser capaz de ejecutar esos estándares, por lo que los resultados serían reproducibles, no sólo a puerta cerrada en Monsanto o por un profesor de universidad que ellos han financiado“.
Normas objetivas de evaluación de la seguridad necesarias para todos los OMG
El Dr. Ayyadurai ha hecho todo lo posible para producir tales resultados reveladores, accediendo 184instituciones en 23 países para amalgamar la interacción vía molecular de 6,497 pruebas de laboratorios. Al Dr. Ayyadurai le gustaría ver que Monsanto tome un enfoque objetivo para alcanzar los estándares de evaluación de seguridad. A él le gustaría ver un estudio independiente con el cumplimiento legal y las normas acordadas en donde se cultivan variedades transgénicas de Monsanto junto con cultivos no modificados genéticamente en las mismas condiciones.
El Dr. Ayyadurai señala que la percepción de la seguridad OMG está sesgada por metas económicas de un país, el lavado de cerebro corporativo, el cabildeo y la corrupción de la academia. El reto a futuro es “llevarel tema hacia adelante de una manera que ayude a que el público y los científicos puedan ver con claridad“, afirma.
“En todo caso, Monsanto ha estado haciendo trucos publicitarios mediante el pago a los académicos,gastando decenas de millones en publicidad para lavarnos el cerebro con imágenes hermosas de África yniños indios retozando en campos llenos de flores, etc., para hacernos creer que los transgénicos sonseguros, mientras manipulan los medios de comunicación para afirmar que los estandaress de seguridad para los OMG existen y que las organizaciones como la FDA de los EE.UU. han determinado y evaluado la seguridad de los OMG en el mercado. Esto no es cierto, por eso el desafío“.

miércoles, 21 de octubre de 2015

GLIFOSATO EN TODAS PARTES

GLIFOSATO EN TODAS PARTES

Según un estudio de la Universidad Nacional de La Plata, 100% del algodón y 85% de los productos comerciales muestreados (hisopos, gasas estériles, toallas femeninas) contienen glifosato, el herbicida catalogado por la IARC en marzo como “probable cancerígeno”. “Nos equivocamos”. Eso fue lo primero que pensaron los investigadores del grupo Emisa (Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental), de la Universidad de La Plata, cuando descubrieron que ahí, en esas gasas esterilizadas que acababan de sacar del paquete, el monitoreo químico detectaba la presencia del herbicida glifosato, recategorizado en marzo como “probable carcinogénico” por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Luego de varios análisis de gasa estéril, el resultado era el mismo. El Dr. Damián Marino, director del equipo, doctor en Ciencias Exactas, docente de la Universidad Nacional de La Plata e investigador del CONICET, a raíz de eso dijo “se muestrearon en farmacias y supermercados de la zona de La Plata algodones, hisopos, gasas y artículos de uso femenino. Resultado: si se considera la totalidad de los productos comerciales, los resultados mostraron que la detección de glifosato fue del 85% y de AMPA (el metabolito o derivado del glifosato) del 62%, mientras que si se considera los productos más básicos como algodón o las gasas, el porcentaje es del 100%.
 El resultado es que en todas las muestras de algodón y gasas analizadas por el equipo se detectó la presencia del herbicida más vendido en nuestro país (más de 200 millones de litros de  glifosato se usan al año para los más diversos cultivos), prohibido en 74 países, reevaluado por la Organización Mundial de la Salud y recategorizado en marzo como probable carcinogénico.
El descubrimiento, explica el Dr. Marino, fue accidental. El equipo que lidera se especializa en la detección de plaguicidas y, en el momento de dar con este hallazgo estaba, en realidad, haciendo otra investigación. “Nuestro estudio surge como un accidente. Aplicando un paper internacional que proponía a la gasa de algodón  como sistema de captura de glifosato, la técnica de análisis (como todas las técnicas de análisis) hace que uno deba hacer el procesamiento de un “blanco” o gasa que no haya sido expuesta en este caso al herbicida. Por eso se abrieron gasas del mismo lote que las expuestas en el campo para procesar. Los resultados dieron que ellas tenían glifosato, al repetir varias veces el análisis se confirmó el resultado”. 
Según indica el sitio ArgenBio, el total de la superficie sembrada con algodón en nuestro país corresponde a cultivos transgénicos que los vuelven, en este caso, resistentes al glifosato. “En la campaña 2014/15, prácticamente el 100% de la superficie de soja y de algodón fue sembrada con variedades genéticamente modificadas. En el caso de la soja, se cultivan variedades tolerantes a glifosato y recientemente se incorporaron variedades que presentan dos características: tolerancia a glifosato y resistencia a insectos. Por otro lado, en algodón y maíz, la mayor parte del área de esos cultivos corresponde a variedades e híbridos, respectivamente, tolerantes a glifosato y resistentes a insectos al mismo tiempo”.
Al ser entonces todo el algodón que se cultiva en Argentina resistente al glifosato, éste herbicida se aplica sobre el cultivo sin mayores inconvenientes para la planta transgénica que es capaz de resistirlo. Y  por lo general se aplica combinado con otros herbicidas, para garantizar que ninguna maleza saldrá viva de ahí. “Como indica el experto Javier Souza Casadinho, en la Argentina los cultivos transgénicos son esencialmente soja, maíz y algodón. Y basta con buscar en Google algodón más plaguicidas para que aparezcan todos los reportes del INTA que señalan el uso de cocktails de plaguicidas, mezclas con glifosato y otros herbicidas,  algunos de los cuales  se aplican incluso con el capullo ya  abierto, por lo que el algodón recibe el producto directamente”, destaca Marino.
De hecho, en el informe del INTA titulado Manejo de malezas en el cultivo de algodón queda claro que antes de sembrar, durante el ciclo de la planta y luego del florecimiento se aplican toda clase de agroquímicos, a menudo combinados con el glifosato. Entre ellos, 2-4 D, dicamba, fluroxipir, trifluralina, etc. “El efectivo control de malezas es uno de los componentes más críticos para el éxito de la producción de algodón. De acuerdo al sistema productivo actual, el control químico es el método más empleado, dado que proporciona agilidad y eficiencia. Para ello se cuenta con herbicidas residuales en aplicaciones preemergentes y postemergentes de cobertura total”, consigna el documento del INTA.
Como bien se pregunta Marino, tal vez haya llegado la hora de comenzar hasta qué punto las fumigaciones son puramente “un problema de los pueblos fumigados. Porque si los plaguicidas –según otro estudio realizado por nuestro equipo- están casi en el 80% de las muestras de frutas y verduras analizadas pero además y como mínimo en el 85 % de las muestras de productos sanitarios de consumo diario que analizamos, éste no es un tema “de pueblos fumigados”. Es un asunto de salud pública lo suficientemente serio como para que las autoridades tomen participación en el tema”, asegura.