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jueves, 19 de noviembre de 2015

HIPERTIEMPO

En DDLA tratamos el tema del tiempo en más de una oportunidad. Vimos el tiempo lineal donde los sucesos transcurren en una línea inamovible e inviolable de (pasado → presente → futuro), vimos el tiempo cuántico donde las tres líneas transcurren en paralelo y vimos el tiempo vectorial donde según la ubicación de los vectores del vaet nos desplazaríamos hacia el pasado o el futuro rompiendo las leyes del modelo lineal. Todas estas apreciaciones estudiadas en su momento, fueron visiones del tiempo desde la observación desde este espacio matricial, siendo el tiempo como percibimos el movimiento del espacio, mediante la percepción de nuestra consciencia, donde el tiempo es como percibimos el movimiento del espacio no manifestado y ya manifestado. Hoy intentaremos por primera vez, ver el tiempo real, y no como la percepción del movimiento del espacio descripto anteriormente. 

Debería recomendarles que leyeran los artículos referentes al tiempo que se encuentran en el blog, pero los condicionaría al arquetipo hasta ahora visto y acabaría siendo perjudicial para la comprensión de este nuevo concepto, pues necesitamos pensar desde “fuera de la caja” para que podamos decodificar correctamente el hipertiempo. Primero intentaré sacarlos de la caja para luego desarrollar el tema, así que relájense y disfruten del viaje. 

El tiempo es cómo percibe la consciencia el movimiento del espacio, éste depende de la percepción que tenga el sujeto de su entorno y del universo donde se encuentre el observador de ese entorno. Imaginemos que usted está sentado frente a su pc (computador) y piensa que le gustaría tomarse un vaso de jugo, inmediatamente después de ese pensamiento se levanta de su cómoda silla de escritorio y se dirige hacia la cocina de su casa que se encuentra a unos 10 pasos de donde está ahora, tardando aproximadamente en recorrer esa distancia 13 segundos. Sobre la mesada de la cocina se encuentra una mosca absorbiendo los restos de una gota de té o café de su desayuno. La mosca con sus múltiples ojos observa como usted suelta el mouse, gira y se levanta de su asiento para dirigirse hacia ella muy pero muy lentamente. El tiempo de la mosca es distinto al suyo pues la señora mosca vive en un universo diferente, donde todo transcurre muy rápido; en lo que usted tarda en ir hasta la cocina, la mosca fue y vino diez veces, por consiguiente vive en un universo donde ve todo más lento, pues su percepción del movimiento del espacio es más rápido.  Para que comprendan esta idea véanlo como los fotogramas de una película, con 24 fotogramas por segundo (FPS) vemos la película en tiempo real, si los fotogramas se acrecientan, por ejemplo 2400 FPS vemos la película en cámara lenta, y si decrecen, por ejemplo 16 FPS, vemos la película acelerada, como los films mudos de Chaplin.  Señora mosca percibe el transcurrir del tiempo muy lentamente porque sus fotogramas son muy altos, la percepción que tendrá de su entorno será lenta, y aunque para nosotros su existencia sea muy corta, entre 15 y 30 días en su estado adulto, para la señora mosca será toda una larga y lenta vida.

Ahora imaginemos una partícula de luz, que llamaré Sr. Lumen. Esta partícula se mueve muy rápido desde nuestra perspectiva, se mueve a 300.000 Km/s (kilómetros por segundo). El Sr. Lumen se mueve muchísimo más rápido que la señora mosca, tan rápido es el movimiento del Sr. Lumen que el universo circundante le parece estático, y lo percibe a usted y a la mosca como un fotograma. Sr. Lumen puede recorrer la habitación, detenerse, observar a la mosca volando y a usted caminando hacia la cocina como si fueran imágenes fijas, no notaría movimiento alguno ni percibiría “vida” alguna en esa imagen, pues el movimiento molecular se detendría y el universo todo no tendría movimiento para el Sr. Lumen, por consiguiente, sin movimiento no hay tiempo, o mejor dicho, no se percibe el tiempo, pues éste ahora pasa a ser el mismo movimiento del Sr. Lumen, convirtiéndose éste en el mismo tiempo. Nosotros no percibiríamos al Sr. Lumen, aún en estado de reposo, pues su estado de reposo sería tan rápido que nuestros sentidos no tendrían oportunidad de captarlo, por consiguiente el Sr. Lumen estaría en un EM superior y diferente donde el tiempo no existe como tal, donde el pasado, presente y futuro son conceptos abstractos y sin sentido. Podríamos entonces definir al hipertiempo como “el movimiento del propio tiempo fuera del espacio” donde el tiempo como percepción del movimiento del espacio no existe, pues el tiempo se convierte en el propio movimiento. 

Ahora ya fuera de la caja, observemos el movimiento desde el hipertiempo. Como dije en su momento, desde nuestra percepción tridimensional 4x4 el tiempo es la percepción del movimiento del espacio no manifestado (futuro) y el del ya manifestado (pasado), siendo el presente un instante del espacio manifestado en el ahora, un ahora imposible de retener, pues ese instante se convierte en pasado en cuanto se manifiesta. Cuando el espacio aún no está manifestado en el presente, se mueve en una dimensión diferente como el Sr. Lumen, que podríamos definir como un EM superior (EMs), pues está fuera de la percepción de nuestros sentidos, y por consiguiente para nuestra realidad subjetiva aún no existe. Nos centraremos en un EMs inmediato, o futuro matricial 5x5 compuesto por cuatro dimensiones físicas y una mental, el Sr. Lumen observaría el presente como una instantánea de las 25 realidades que componen su EMs de hipertiempo pudiendo recorrer esa realidad a su antojo, siguiendo la línea de espacio correspondiente al fotograma o instantánea en cuestión. Si la línea seguida corresponde a una de las 16 realidades del presente, el Sr. Lumen podrá recorrerla hasta nuestro pasado, pero si es una de las 9 restantes, no podrá traspasar su propia realidad, pues la línea se cortará en el límite de su espacio hacia atrás con respecto a su movimiento. El EM del futuro pierde 1 dimensión y 9 realidades al convertirse en presente, y 2 dimensiones y 16 realidades al convertirse en pasado, por consiguiente no todas las líneas temporales tienen continuidad de futuro a pasado, sino aquellas que comparten dimensiones. Esto explica cómo se puede viajar en el espacio/tiempo, pues solo hay que transformar ese tiempo en el propio movimiento, o sea, en hipertiempo para que el espacio pasado o futuro de una línea (realidad) con continuidad se manifieste. 

Para el Sr. Lumen esas líneas temporales son espacio, pues el mismo Lumen es el tiempo, porque para él, el espacio es estático, sin movimiento y sin tiempo fuera de su propio movimiento. Viendo esto desde una visión hipertemporal, recorrer 10, 100 o 1000 años luz, es lo mismo para el Sr. Lumen, pues no tarda tiempo, sino espacio presente. Siempre es el ahora en el hipertiempo, para nosotros la luz que viene de las estrellas tarda (x) cantidad de años luz en llegar, pero para la luz (Sr. Lumen), el viaje es instantáneo, pues existe en un eterno presente. Los saltos temporales o viajes en el tiempo se efectúan mediante el hipertiempo, como también  fue utilizado por los ingenieros áureos en su momento, para modificar los campos mórficos, o por los formatierras para reubicar la luna. El hipertiempo es una herramienta fundamental en todo este proceso de cambio, porque hasta el mismo sistema solar entero se está moviendo (reubicando) a una posición diferente gracias al hipertiempo, pues desde una posición estática es mucho más fácil, rápido y sencillo mover o cambiar algo de lugar espacial. 

Comprender el hipertiempo desde la física y matemáticas tradicionales es una tarea imposible, pero desde las ciencias de horizonte es bastante sencillo, pues usando las MTD para los cálculos y algoritmos se demuestra y comprende perfectamente la realidad del hipertiempo. Como no soy un experto matemático ni físico de horizonte, no puedo hacer en este artículo más que exponer de forma acotada esta realidad y dejar a su libre interpretación y discernimiento el resto. Salirse de la caja es indispensable, no podría explicar y ustedes comprender el hipertiempo si así no hiciere, así que ahora el trabajo es intentar salirse para comprender de forma correcta todo lo expuesto. Usted es el parámetro entre la realidad y la ilusión, así que depende exclusivamente de usted que esta información sea real o pura fantasía. Nmc, ncndlqd, iycaum .º.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Mirando hacia adelante


No podemos vivir añorando el pasado, lo que pudo ser y no fue, tiempos mejores que no volverán dicen algunos con nostalgia. Debemos mirar hacia adelante y ver las oportunidades, y como salir del despeñadero donde nos encontramos como sociedad y como conglomerado humano, pues el pasado ya paso, y el futuro es ahora. Todo tiene un porqué, todo tiene una razón, todo tiene un significado, nada es casualidad, todo es causalidad. Debemos ver más allá, detrás del velo de esta realidad, debemos aprender de nuestros errores, del paso de nuestras huellas para mirar hacia adelante y no cometer los mismos traspiés que siempre hemos cometido. Reza un dicho que los que no aprenden de la historia están condenados a repetirla, y es muy cierto, pero tampoco debemos quedarnos atrapados en el pasado, anhelando aquellos tiempos donde todo era mejor, pues debemos en el aquí y el ahora construir ese futuro que siempre soñamos, como equipo, como sociedad, como familia, como país, como humanidad.

El pasado tiene un porqué como todo en esta realidad, aunque nuestro ego no lo comprenda. No nos lamentemos por lo que hemos perdido, luchemos con ahínco por lo que podemos lograr, debemos unirnos y dejar atrás la apatía, el miedo y la inacción, para dar paso a la victoria, en todo los ámbitos de nuestras vidas.


Miremos hacia atrás, veamos nuestras huellas, tomemos impulso, y busquemos soluciones, para ser mejores, exitosos y llegar a un futuro prometedor, aunque parezca que todo está perdido, no perdamos las esperanzas, y no nos dividamos, pues en la unión está la fuerza y no añoremos y aferremos al pasado, hagamos un futuro prometedor en base a nuestras experiencias, aprendiendo de lo malo, y empoderándonos de nuestro destino, luchando contra las aguas turbulentas que nos harán grandes marineros para llegar al puerto de aguas calmas y cristalinas que nos merecemos.


eleyzam


domingo, 25 de enero de 2015

EL INCREÍBLE TESORO QUE ESTAMOS MALGASTANDO





El ser humano actual dispone de una riqueza sin precedentes.




Y no, no estamos hablando de avances tecnológicos, dinero, ni materias primas… 


Invertimos grandes cantidades de energía discutiendo sobre el reparto del dinero y de los recursos en la sociedad y sin embargo ignoramos la gestión de una de las mayores riquezas de las que disfrutamos actualmente. 


Estamos hablando del EXCEDENTE DE TIEMPO. 


Como hemos dicho otras veces, nuestro tiempo de vida tiene un valor absoluto e incalculable. 


A diferencia de un billete o de una pepita de oro, a los cuales podríamos considerar una simple estampita de papel o un vulgar fragmento de metal si así lo estimáramos, y que por lo tanto, tienen exactamente el valor que nosotros les otorguemos, nuestro tiempo de vida es un tesoro de valor inconmensurable, que no podemos comprar, vender ni negociar. 


El tiempo del que disponemos es nuestra vida en sí misma. 




Durante siglos, el ser humano, como el resto de los animales, se ha visto obligado a emplear gran parte de su tiempo vital en garantizar su subsistencia y cumplir con sus necesidades biológicas básicas. 


Cuando hemos hablado de personas ricas y poderosas, de nobles o de la realeza, la mayoría de nosotros solo nos hemos fijado en los aspectos más aparentes, como el dinero, las casas, los lujos, las vestimentas, la alimentación; sin embargo, hemos ignorado que la mayor riqueza de la que han disfrutado las personas privilegiadas a lo largo de la historia es que no han tenido que emplear gran parte de su tiempo en garantizar su subsistencia y sus quehaceres cotidianos. 


El tiempo que deberían emplear en trabajar para pagarse un techo y comida, cocinar o limpiar su ropa, por poner algunos ejemplos, lo han podido dedicar a cualquier otro tipo de actividad, desde la diversión a la formación, con la tranquilidad de saber que sus necesidades básicas estaban bien cubiertas. 




En eso consiste realmente ser rico: en disponer de un amplio excedente de tiempo. 


En ese aspecto, el ser humano medio actual en el mundo occidental, es el más rico de la historia o al menos debería serlo si aprovechara bien sus recursos. 


Los avances científicos y tecnológicos y las conquistas sociales obtenidas tras tantos siglos de luchas y sacrificios, nos han permitido rescatar gran parte del tiempo que debíamos emplear antes en producir nuestra comida, acceder al agua, tejer nuestra ropa, conseguir un techo o desplazarnos de un lugar a otro. 


Hemos ganado tiempo y podemos considerarnos unos privilegiados respecto a nuestros antepasados, a pesar de que, tal y como indicamos en el artículo EL GRAN ENGAÑO DEL PROGRESO, la ganancia en excedente de tiempo del hombre actual sea mucho menor de lo que debería ser. 




LOS DOS TIEMPOS 


Simplificando, podemos decir que nuestro tiempo de vida se divide de forma natural en tiempo cautivo y tiempo libre. 


El tiempo cautivo es el que debemos destinar a cubrir nuestras necesidades biológicas y nuestra supervivencia y el tiempo libre es elexcedente de tiempo que podemos dedicar a lo que nos plazca. 


Pero fijémonos con mucha atención en qué se ha convertido el tiempo libre en la sociedad actual. 


En nuestras sociedades, al tiempo libre, también se lo considera o se lo denomina “tiempo de ocio”. De hecho, en la actualidad, “tiempo libre” y “tiempo de ocio” son prácticamente sinónimos. 




Puede parecer un inocente giro lingüístico sin importancia, pero es algo que esconde en su interior mucho veneno y que es un reflejo inconsciente y muy evidente de cómo el Sistema nos manipula a su antojo. 


Cuando hablamos de “tiempo libre”, estamos hablando de un valioso excedente de tiempo que podemos emplear en cualquier tipo de actividad. Esas actividades pueden incluir, obviamente, el ocio y la diversión, pero también pueden incluir la construcción personal, pensar y analizar el entorno con espíritu crítico, crear cosas o directamente luchar con todas nuestras energías por aquello que consideramos justo. 


Ese “tiempo libre” sería pues, un tiempo invertido en llegar a ser todo aquello que nosotros decidamos ser. 




Curiosamente, en el momento en el que equiparamos “tiempo libre” con “tiempo de ocio y diversión”, eliminamos de la ecuación todas aquellas actividades que más contribuyen a nuestro crecimiento personal y a la toma de conciencia de nosotros mismos y de nuestra existencia. 


Estamos pues, ante un caso de programación mental sutil, aunque nadie la haya implementado de forma premeditada. 


Esa programación sutil nos lleva a que en la sociedad actual, el tiempo de los individuos quede dividido en 2 partes bien diferenciadas: tiempo de trabajo y tiempo de ocio, que sustituyen a los originales tiempo cautivo y tiempo libre. 


Eso influye decididamente en la percepción que tenemos de nuestra propia existencia. 


Así, en nuestra mente, el tiempo de trabajo acaba significando obligación, deber y carga. 


El tiempo de ocio, por contra, acaba significando libertad, derechos y ligereza. 


La continua contraposición entre estos dos modelos de tiempo generan una dinámica que, como un motor eléctrico, nos hace avanzar sumisa y monótonamente a lo largo de la cuadrícula del calendario, día tras día, semana tras semana, desde muy temprana edad hasta el final de nuestra existencia. 




Es algo parecido a un perpetuo mecanismo de castigo y recompensa, un bucle incesante “trabaja-descansa-trabaja-descansa-trabaja-descansa…”, al que también podríamos calificar como “obedece-olvida-obedece-olvida”. 


Esa es la función principal del “tiempo de ocio” en el mundo actual: que olvidemos por unas horas que durante el resto del tiempo obedecemos ciegamente como esclavos. 




La sociedad nos dice que debemos olvidar, evadirnos, distraernos…no pensar en el sentido de nuestra existencia, no preguntarnos quiénes somos, qué hacemos aquí y sobretodo, no cuestionarnos cómo empleamos ese valioso e intransferible tesoro que es nuestro tiempo de vida. 


Pero, ¿qué mecanismo nos induce a identificar nuestro tiempo libre con tiempo exclusivamente de ocio? 


¿Qué proceso nos ha conducido hasta esta situación? 


A este proceso lo podríamos calificar como “proceso de banalización” y como veremos, se trata de un mecanismo utilizado por el Sistema a lo largo de los tiempos, cuyo objetivo final es desviar nuestra atención de todo aquello que tenga un valor absoluto y real y inducirnos a centrar la atención en objetos de valor vacío. 




EL PROCESO DE BANALIZACIÓN 


A lo largo de la historia, los seres humanos hemos caído víctimas de un extenso mecanismo psicológico que nos ha llevado, sistemáticamente, a trivializar el valor de todo aquello por lo que hemos luchado o hemos creído. 


Ese proceso lo hemos experimentado de forma muy clara en lo relativo a la conquista de nuestro excedente de tiempo, pero también lo vemos reproducido cuando hablamos de las conquistas de derechos sociales o políticos o de acceder a los recursos que garantizan nuestra subsistencia. 


Es un proceso que se divide principalmente en 3 fases temporales: 


FASE 1-RESTRICCIÓN 


Se restringe el acceso al “objeto” que se convertirá en herramienta de control. 


Por ejemplo, durante siglos, la mayor parte de la población ha visto restringido su acceso a las necesidades mínimas de subsistencia, como son comida, vivienda o transporte. 


Mientras se encuentra inmerso en esta fase, el individuo dedica todo su tiempo a luchar por su supervivencia, lo que no le deja tiempo, espacio ni energías para el desarrollo de su conciencia individual. 




FASE 2-BANALIZACIÓN 


A medida que se permite el acceso paulatino al objeto restringido, se banaliza progresivamente su auténtico valor y se crean objetos asociados de valor vacío a los que se deriva ese valor. 


Durante esta fase, el individuo accede cada vez con menos dificultad a la comida o la vivienda, por poner dos ejemplos, hasta que paulatinamente acaba accediendo a un vehículo propio, un electrodoméstico o una elegante vestimenta, hechos que considera una gran conquista social, en contraste con las carencias arrastradas en la fase anterior. 


Esta fase culmina cuando el individuo empieza a olvidar el valor absoluto de la comida de cada día y empieza a conceder el máximo valor a esos objetos superfluos de valor relativo a los que acaba de acceder. 





FASE 3-DEPENDENCIA Y EXCESO 






Una vez vertido el valor del objeto original en un número creciente de objetos de sustitución vacíos, se generan mecanismos de dependencia hacia ellos. 




En esta fase, la vida del individuo se ve inundada por objetos sin valor absoluto, a los cuales acaba considerando como su única realidad y su único sueño y de los que acaba dependiendo psicológicamente: el modelo de coche más potente, el último móvil de nueva generación, las novedosas zapatillas de marca con colores cegadores o la entrada para el macroconcierto de la siliconada estrella del pop que esté de moda. 




Llegados a este punto, en la mente de los individuos se produce una alteración en la percepción de los valores. 


Aquello que el individuo tanto anhelaba en la fase 1 y por lo que tanto había luchado, no solo ha pierde todo su valor para él, sino que se ve sustituido por un conjunto de mecanismos vacíos que lo condicionan hasta la esclavitud. 


De hecho, una vez inmerso en la fase 3, el individuo está tan esclavizado psíquicamente que es incapaz de recuperar el sentido sobre lo que tiene valor real y lo que no lo tiene. 


Por ejemplo, si en un determinado momento, al individuo se le niega el acceso a lo obtenido en la fase 3 y se le lleva de nuevo, a la fase 1 o la 2, veremos que lucha denodadamente, no por cambiar el sistema que lo esclaviza, sino para recuperar de nuevo lo que le fue concedido en la fase 3, convertido en el único sueño que alberga su mente programada. 


Para entenderlo mejor, supongamos una situación hipotética: 



Imaginemos a un hombre inmensamente rico, un potentado poseedor de un yate de lujo, coches de alta gama y caros chismes de alta tecnología, que por un golpe del destino, cae en la ruina por culpa de una crisis económica…¿Cual será su sueño mientras se ve confinado en un humilde piso de alquiler del extrarradio? ¿Cuál será su gran anhelo? 


¿Crear un mundo más justo y mejor en el que todo el mundo pueda vivir con dignidad o llegar a recuperar como sea todos esos lujos de los que antaño disfrutó? 




La respuesta es obvia. Su único sueño será recuperar los “privilegios” de lo que disfrutaba en la fase 3, simple y llanamente, porque es un esclavo psíquico de esos elementos. 




Como vemos, el Proceso de Banalización se convierte en un mecanismo de control perfecto, destinado a mantenerse eternamente en funcionamiento, como un móvil perpetuo. 


Y este proceso, también lo estamos experimentando con nuestro excedente de tiempo. 


Tras largos siglos de restricciones, a medida que hemos conseguido disponer de mayor tiempo libre, este ha sufrido un imparable proceso debanalización, hasta culminar en su sustitución por “tiempo de ocio” en la actualidad. 


Y ese proceso de trivialización de nuestro tiempo aún no ha culminado: el futuro se presenta aún mucho más tenebroso. 


Diversas prospecciones sobre el futuro de la humanidad, indican que las técnicas de robótica avanzada sustituirán en gran parte el trabajo realizado por el ser humano y ese hecho repercutirá en un incremento aún mayor de nuestro excedente de tiempo. 


Paralelo a este proceso, experimentaremos el ascenso imparable que vivirán las técnicas de Realidad Virtual. 




Así pues, la combinación de ambos factores, amenazan con convertir la vida futura del ser humano en un derroche de tiempo excedentario, invertido casi en su totalidad en el ocio y la evasión de la realidad, que se convertirán en una adicción existencial sin la cual las personas no sabrán vivir. 


Si no hacemos nada por cambiar la deriva actual de forma urgente, los seres humanos del futuro pasaremos la mayor parte de nuestras existencias inmersos en mundos imaginarios de videojuego donde podremos olvidarnos definitivamente de quienes somos y de cualquier atisbo de construcción personal y toma de conciencia individual, elementos esenciales para cambiar las cosas, no solo en nuestras propias vidas, sino en la sociedad y el mundo en general. 


Será el triunfo definitivo de la maquinaria del Sistema sobre nuestra individualidad y será un triunfo basado en gran manera en la perversión de nuestro excedente de tiempo. 


EL ARTE DE PERDER EL TIEMPO 


Lo cierto es que la sociedad actual ha convertido la pérdida de tiempo en un auténtico arte. 


En cierta manera parece que el hombre occidental busca desesperadamente cualquier manera de entretener su cerebro, con el fin de evitar ponerse ante el espejo o reflexionar profundamente sobre su existencia. 




Vivimos inmersos en algo parecido a una incesante huida de nosotros mismos, traducida en mil y un tipo de distracciones: miramos la tele, vamos al fútbol, al cine, navegamos por Internet, derrochamos horas jugando a videojuegos o inmersos en las redes sociales, o incluso leyendo novelas o practicando deporte, actividades estas últimas, que tenemos subidas en un pedestal, pero que en cierta manera también utilizamos para no pensar por nosotros mismos y no mirarnos al espejo. 


Cualquier distracción es válida si contribuye a escondernos de la mirada inquisidora de nuestra conciencia. 


Como es evidente, no estamos diciendo que divertirse o entretenerse sea algo malo; a todos nos gusta y todos lo necesitamos, pero nadie puede negar que en la sociedad actual el ocio y el entretenimiento se han convertido en el nuevo opio del pueblo. 


Incluso las creaciones culturales destinadas a hacernos reflexionar o despertar nuestra conciencia han acabado formando parte del entretenimiento masivo. 


El gran problema no es que banalicemos nuestro excedente de tiempo, sino que con ello banalizamos también nuestros anhelos y nuestros sueños y por lo tanto, nuestro futuro. 


Y es que el mundo en el que vivimos sigue mecánicas demenciales y ni tan solo nos damos cuenta de ello. 


Utilizamos gran parte de nuestro tiempo trabajando, con el fin de ganar dinero con el que poder comprar tiempo que malgastar. 


Es así de triste. 


Vendemos tiempo para comprar tiempo que perder 




Trabajamos cinco días a la semana para poder malgastar los otros dos “libremente”. 


Y a eso lo llamamos “llevar una vida de provecho”. 


Por lo visto, una vida provechosa es aquella en la que todo el tiempo disponible se utiliza en ocultarse de uno mismo. 


¿Quién nos habrá inculcado una idea tan perniciosa? 


Como podemos ver estamos inmersos en una batalla soterrada por el control de nuestro excedente de tiempo. 


Porque en el fondo, ese es el tesoro oculto que todos los individuos tenemos y del que el Sistema quiere apoderarse. 


De la gestión y control de ese tiempo, depende que toda la estructura siga en pie o acabe siendo demolida. 


¿Seguiremos derrochando nuestro tiempo en tonterías?