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miércoles, 12 de agosto de 2015

El colaboracionista venezolano de sobrevivencia


La mentalidad del colaboracionista, decía Sartre, es femenina, reconoce su debilidad y usa las mismas armas de una mujer. Tal como en la relación semi-feudal de la Venezuela bolivariana en su papel de sierva y Cuba el de macho, el amo.


La mentalidad del colaboracionista, decía Sartre, es femenina, reconoce su debilidad y usa las mismas armas de una mujer. Tal como en la relación semi-feudal de la Venezuela bolivariana en su papel de sierva y Cuba el de macho, el amo. (En la foto: el Mariscal Philippe Pétain y José Vicente Rangel).

Sorprenderá a muchos venezolanos, cuando se conozca, la lista de empresarios y dirigentes de oposición que encubiertamente colaboran con el régimen a un costo y aparentan simpatizar con un cambio

Orlando Ochoa Terán / Soberania.org
El término “colaboracionismo” lo acuñó el más emblemático de los colaboracionistas y traidores, el Mariscal Philippe Pétain, presidente del régimen de Vichy quien “gobernó” parte del territorio de Francia ocupado por Alemania hace 75 años. El exhorto de Pétain a la “colaboración” de los franceses con la Alemania Nazi tornó el vocablo en un estigma.“Colaboracionismo” adquiere desde entonces su más extrema acepción, la sinonimia de traición y cobardía. No es la primera vez que abordamos el tema a propósito de la dinámica política venezolana, pero es necesario actualizarlo. 
No existe una sola clase de colaboracionismo, como ya es obvio en Venezuela. Sin embargo, el vocablo cobra expresión y contenido cuando se asocia a aquellos que sin ser militantes del movimiento que llega al poder se someten, pasiva o activamente, a la voluntad del régimen fuerte. En todos los países ocupados por Alemania y Japón hubo colaboracionistas que una vez colapsado el régimen debieron enfrentar a la justicia y la ira de sus conciudadanos. En el verano de 1944, cuando las tropas alemanas huyeron de la Francia liberada, los tribunales condenaron por colaboracionistas a 6.763 personas; 1.500 fueron ejecutadas. Después de mayo de 1945 la misma reacción se repite en toda Europa. 
Las motivaciones o razones para colaborar con un régimen opresor adquieren diferentes formas. Para algunos el nazi-fascismo ejerció un especial atractivo de orden y progreso. Para otros el afán de lucro es una motivación inmensamente atractiva. Sorprenderá a muchos venezolanos, cuando se conozca, la lista de empresarios y dirigentes de oposición que encubiertamente colaboran con el régimen a un costo y aparentan simpatizar con un cambio. Un grupo de venezolanos en el exterior familiarizados con asuntos de inteligencia ha elaborado un cúmulo de evidencias que compromete seriamente a estos colaboracionistas que en el proceso de hacerse ricos han ayudado a incompetentes funcionarios bolivarianos a prevaricar incurriendo en violaciones a leyes civiles y penales locales, de EEUU y Europa. 
El miedo es otro factor que motiva el colaboracionismo que encubre una gran cobardía. A medida que crece el miedo crecen los colaboradores, pero también los que se resisten. Hace unos años pocos habría imaginado una protesta tan recia como la de Leopoldo López y María Corina Machado pero a pocos se les ocurrió que existía tanta cobardía en sectores de la oposición para expresar solidaridad.
Todas las dictaduras y autocracias han cultivado sus propios colaboracionistas y tal como ocurrió en  Europa los colaboracionistas de Venezuela no lograrán escapar al odio que provocaron en la población. Por muchos años Francia y en general Europa vivieron lo que se ha dio en llamar el ‘síndrome Vichy’ o ‘le passé qui ne passe pas’ (el pasado que no pasa). No hay ninguna razón pues para pensar que para miles de colaboracionistas de la era post-bolivariana no se repita ese “pasado que no pasa”. 
Mentes cautivas
Así como no hubiera sido posible la consolidación de la revolución bolivariana y la ocupación de Cuba sin la participación de hombres como José Vicente Rangel y Roy Chaderton, para solo mencionar dos de los más conspicuos, Alemania no hubiera sido posible sin hombres como el mariscal Philippe Pétain y su primer ministro Pierre Laval, ambos sentenciados a muerte. Pétain, (perdonado por la edad) y Laval, ejecutado, fueron instrumentos clave del colaboracionismo francés con la Alemania nazi. 
Esta relación entre Francia y Alemania  durante la guerra fue motivo de especulaciones políticas y filosóficas que se asemejan a los comentarios nacionales e internacionales que han provocado la adocenada dependencia de la Venezuela bolivarianacon Cuba así como la connivencia de empresas multinacionales y empresarios venezolanos, dirigentes opositores, miembros de la élite caraqueña y de provincia que están convencidos de estar a salvo porque adoptaron lo que el intelectual belga, Paul De Man llamó “el colaboracionismo de sobrevivencia”.
En 1945 Jean Paul Sartre, se refirió a estas “curiosas metáforas” que presentaban la relación política franco-germánica como un juego sexual en el cual Francia representaba el papel de la hembra y Alemania la del macho. La mentalidad del colaboracionista, decía Sartre, es femenina, reconoce su debilidad y usa las mismas armas de una mujer. Tal como en la relación semi-feudal de la Venezuela bolivariana en su papel de sierva y Cuba el de macho, el amo. 
En Venezuela el colaboracionismo de sobrevivencia también tiene su propio léxico expresado por especímenes como Edgar Zambrano o Luis Vicente León con llamados babosos a “instaurar un diálogo nacional“, “consultar a todos los sectores”, “resolver la situación nacional en paz”, “corregir políticas fallidas”, “propiciar los cambios con el aporte de todos los venezolanos”, etc. Un significado importante de las elecciones de diciembre será el desafío que para los colaboracionistas de oposición, que se la han jugado todo al control de la Asamblea Nacional, tendrá el masivo fraude electoral que prepara el gobierno o la cancelación de la elecciones por razones de emergencia nacional.
Pero la semblanza con la realidad venezolana no se agota allí. Los factores históricos y conceptuales del colaboracionismo han calado tanto en la imaginación de sectores nacionales que será difícil desentenderse de ellos con facilidad.
“El pasado que no pasa” será una pesadilla para muchos bolivarianos y colaboracionistas. Muchos estamos dispuestos a hacer lo imposible porque ese pasado no pase.
Orlando Ochoa Terán | Periodista y Analista político.
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viernes, 31 de julio de 2015

El miedo: La base del poder de todo gobierno


El Gobierno nos quiere asustados, nos necesita asustados, e invierte muchos recursos en asustarnos.
El Gobierno nos quiere asustados, nos necesita asustados, e invierte muchos recursos en asustarnos.

 Sin el miedo del pueblo, ningún Gobierno duraría más de veinticuatro horas

Robert Higgs / Mises Hispano (España)
Robert_Higgs_1Todos los animales experimentan miedo —los seres humanos, probablemente, más que todos los demás. Cualquier animal incapaz de sentir miedo tendría muy pocas probabilidades de sobrevivir, sin importar su tamaño, rapidez o cualquier otro atributo. El miedo nos alerta de aquellos peligros que amenazan nuestro bienestar y en ocasiones incluso nuestras propias vidas. Ante la sensación de miedo reaccionamos huyendo, escondiéndonos o preparándonos para repeler la amenaza. Despreciar el miedo es exponernos a nosotros mismos a la posibilidad de un riesgo mortal. Decir a otros que no teman es darles un consejo que no pueden seguir (Bloom 2004, 82-84). Incluso los hombres que se desempeñan heroicamente en el campo de batalla, si son honestos, admiten que sienten miedo. “Sería él algún tipo de persona perturbada o insensible”, escribió Aristóteles, “si él no temiese nada, ni los terremotos ni las olas”. Nuestra desarrollada cubierta psicológica y fisiológica nos predispone a temer las amenazas actuales o potenciales, incluso aquellas que existen sólo en nuestra propia imaginación.
“Y tendrás la vida pendiente de un hilo; y estarás aterrado de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida”. (Deuteronomio 28:66)
Las personas que tienen la desfachatez de gobernarnos, que se atreven a llamarse a sí mismos gobernantes, entienden este hecho básico de la naturaleza humana. Lo explotan, lo promueven. Ya sea que establezcan un Estado militarista o un Estado de bienestar, ellos dependen del miedo para asegurar sumisión pública, para garantizar conformidad con sus mandatos oficiales y, en ocasiones, para lograr cooperación activa con las iniciativas y aventuras del propio Estado (Bloom 2004, 85-93). Sin el miedo del pueblo, ningún Gobierno duraría más de veinticuatro horas[1].

jueves, 18 de junio de 2015

La humillación y el miedo como política

Gracias a este neolenguaje confuso y enajenante las palabras han sufrido un proceso de destrucción y de pérdida de su significado real; el léxico y la sintaxis se han reducido a niveles elementales y el significado de muchas palabras se ha invertido.

Gracias a este neolenguaje confuso y enajenante las palabras han sufrido un proceso de destrucción y de pérdida de su significado real; el léxico y la sintaxis se han reducido a niveles elementales y el significado de muchas palabras se ha invertido (Ilustración: portada del libro “1984” de George Orwell).

Lo malo es bueno, lo triste es alegre, el odio es amor, la guerra es paz, la esclavitud es emancipación, la sumisión es rebeldía, el atropello es respeto…

José Rafael López Padrino / Soberania.org
Jose_Rafael_Lopez_Padrino_2La oscuridad histórica y orfandad intelectual del ungido Maduro no puede ser mayor. La estructura discursiva del usurpador de Miraflores se reduce al odio, la humillación, la amenaza y el terror. Sus alocuciones se circunscriben a repetir eslóganes, y grotescas mentiras, pero sobre todo un lenguaje de rencor, resentimiento social y amenazas constantes. Algo que es muy propio de los regímenes totalitarios con impronta fascista, quienes recurren a un lenguaje envilecido y descalificadordebido a su ilegitimidad y profundo desprecio por el contrario. 
Maduro sustenta su discurso en el aborrecimiento y en la deshumanización de la disidencia política. Con ello busca primeramente abonar el terreno para legitimar las acciones violentas en su contra. Han sido muchas las veces que el iletrado de Maduro ha empleado términos como “basura”, “parásitos”, “escoria”, “podredumbre”, etc., para referirse a personajes que no respaldan su proyecto socialfascista. Segundo, Maduro con esa maniquea retórica pretende convertir a sus violentos esbirros en protectores y salvadores de la Patria. 
Cuando el engaño ya no es suficiente y la obediencia no funciona, el poder totalitario recurre a ladescontextualización del lenguaje, a las humillaciones y al terror. Prueba de lo primero fue la distorsión del concepto de preso político en el marco del neolenguaje bolifascista. Recordemos que fue el fallecido comandante galáctico quién afirmó despectivamente que bajo su régimen no había presos políticos, sino políticos presos. Gracias a este neolenguaje confuso y enajenante las palabras han sufrido un proceso de destrucción y de pérdida de su significado real; el léxico y la sintaxis se han reducido a niveles elementales y el significado de muchas palabras se ha invertido: lo malo es bueno, lo triste es alegre, el odio es amor, la guerra es paz, la esclavitud es emancipación, la sumisión es rebeldía, el atropello es respeto, la homofobia es tolerancia, la represión es libertad, y la entrega es soberanía. 
Igualmente el poder totalitario busca crear un mundo basado en el pavor, la humillación y el tormento. Ello ha quedado demostrado en forma inequívoca en los casos de Daniel Ceballos y demás presos políticos enviados a establecimientos carcelarios para presos comunes, sometidos a humillaciones (rapados y uniformados), así como a torturas físicas y psicológicas. O los cateos de “partes privadas” o “desnudos forzados” por parte de funcionarios de la Guardia Nacional a las mujeres que visitan a los detenidos. No olvidemos que forzar a que las personas se desvistan es el primer paso a quebrantar su sentido de individualidad y dignidad y reforzar su indefensión frente al poder.
Naomi Wolf decía que el uso de la desnudez forzada por el Estado es un síntoma inequívoco de un descenso al fascismo. Atropellos estos que superan con creces a los cometidos por los gobiernos adecos-copeyanos contra los detenidos políticos del PCV y MIR en la época de los 60-70 y contrasta con el trato recibido por los militares golpistas del 4F y del 27F quienes fueron recluidos inicialmente en el Cuartel San Carlos y luego trasladados -la mayoría de ellos- a un pabellón especial en el centro penitenciario de Yare donde disponían de todas las comodidades y nunca se les privó del derecho a la visita familiar.
La amenaza permanente ha sido una constante en la retórica socialfascista en estos 16 años de “desgobierno“. Todos recordamos al dicharachero de Sabaneta cuando gritaba a pleno pulmón: “Que no se equivoquen la revolución bolivariana es pacifica, pero armada” o los llamados a transformar en polvo cósmico a la disidencia política.
Más recientemente el ventrílocuo de Miraflores en una transmisión de Venezolana de Televisión, amenazó irresponsablemente a los venezolanos al afirmar que: “Si llegara a fracasar la revolución bolivariana y el imperialismo tomara el control del país, que se preparen para un tiempo de masacre y muerte”. Son amenazas que quedan en el suspenso, que no cesan, a pesar de no producirse en forma inmediata. Es el uso del miedo, el terror y de la incertidumbre como políticas de Estado. 
La “Venezuela bolivariana y bonita” se ha transformado en una especie de trinchera de guerra, donde cada ciudadano lucha por sobrevivir frente a un discurso oficial basado en la cultura del rencor, la intimidación y el crimen, promovido por los capitostes en el poder amantes de los totalitarismos mesiánicos verde oliva. 
Ya basta de seguir confundiendo -ingenua o premeditadamente- el “legado del chafarote de Barinas” fundamentado en miserias, despotismos, resentimientos, corrupción e impunidad con los planteamientos hechos por el viejo Marx, filósofo de una solida formación teórica y de una vasta profundidad conceptual.
José Rafael López Padrino | M.D. Ph.D. / Professor Molecular Biosciences – School of Veterinary Medicine, U.C. Davis, CA.
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