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lunes, 25 de enero de 2016

El índice báltico cae a mínimos históricos y dispara las alarmas

El índice Báltico Seco ha comenzado 2016 con caídas y marca mínimos históricos, lo que anticipa un parón del comercio mundial.
Este índice, que se creó en 1985 y mide el comercio marítimo, está en torno a los 360 puntos, lejos de los 1.200 que marcó en agosto o de los 4.000 que marcaba en 2010. Desde el inicio de año ha seguido un claro camino cuesta abajo y marca sus mínimos históricos. ¿Qué significa?
El Índice Báltico Seco (BDI, en inglés) calibra la evolución del precio del transporte por mar de las materias primas más importantes (mineral de hierro, trigo, algodón...) y se considera un buen barómetro económico: su oscilación varía con la actividad global (depende del crédito, de la demanda de materias primas y de la preparación de la producción) y no tiene carácter especulativo.
Hay que destacar que ya anticipó la crisis en 2008 (en el segundo semestre de 2008 pasó de marcar los 11.000 puntos a situarse por debajo de los 700) y también la recuperación posterior.
El analista financiero Juan Ignacio Crespo, autor del libro 'Cómo acabar de una vez por todas con los mercados', señala que la caída se debe a que hay demasiados barcos y poca demanda de transporte. "En otras ocasiones influye uno de los dos factores, pero en este caso son ambos", indica.
Si miramos más allá de los motivos, parece que en esta ocasión el índice anticipa cierta desaceleración del comercio mundial. "A medio largo plazo, la correlación entre el índice y el comercio no es muy ajustada, pero en los últimos meses ha ido anticipando su comportamiento", explica Crespo.
Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Bangor University e investigador de Funcas, apunta en la misma dirección. "Estamos ante un indicador más de la caída del comercio mundial. Ya venían observándose caídas importantes desde el año pasado, especialmente llamativas desde noviembre. Es cierto que a veces se exagera la correlación entre este índice y el comercio mundial pero, cuando menos, está reflejando la menor demanda de manufacturas en Europa, principalmente las de países asiáticos. También, más recientemente, menores flujos de carga desde Europa a Asia. La relativa caída del sector de la construcción en China también explica una menor demanda de mineral de hierro y otras materias primas", destaca.
Eso sí, hay quien advierte de que hay que tomarse estos datos con cautela. Para José Luis Martínez, estratega de Citi, "es un indicador importante pero no con la correlación histórica de un mundo tan global como teníamos antes de la crisis".
Y, ¿qué podemos esperar los próximos meses? Pues los expertos consideran, por un lado, que la coyuntura china no tiene visos de mejorar, lo que evidentemente va a pesar. Y, por el otro, "el índice refleja unasobrecapacidad porque muchas compañías de carga marítima aumentaron su capacidad en los últimos años porque endeudarse para hacerlo era relativamente barato. Ahora la sobrecapacidad es aún más evidente", concluye Carbó.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Las vueltas al mundo de la comida

Lo que consumimos proviene muchas veces del otro lado del planeta, donde la explotación de personas, animales y medio ambiente es un común denominador. Además, en su transporte dejan una gran huella contaminante tras de sí ¿Conoces de dónde procede cada alimento y cómo llega hasta tu mesa?
El Xemillero⎮Diagonal⎮28/12/14
Barco CC
Tengo una bolsa de frutos secos delante de mi que compré en un gran supermercado y estaba de oferta. Los pistachos son de Turquía, las almendras de Chile y las avellanas de Irán. ¿Cómo sale rentable tal producto?
Las leyes sobre alimentos dañinos, pesticidas peligrosos, ingenieria genética, explotación animal y condiciones de trabajo varían entre países. Podemos vivir en un país rico y avanzado que tiene unas leyes que se consideran éticas sin ser conscientes de que esa riqueza se sustenta, en parte, de productos que consuminos procedentes de países en los que se contamina, explota y extorsiona a seres humanos, animales y recursos naturales.

Buques gigantes pero invisibles

Las grandes multinacionales subcontratan otras empresas en países empobrecidos para llevar a cabo el trabajo sucio cuyo coste no supone problema alguno para la gran empresa. Tras esto, las mercancías se mueven por el mundo mayoritariamente por medio del transporte marítimo en contenedores, que es el pilar de toda nuestra economía y un grandísimo desconocido.
En el libro El noventa por ciento de todo de Rose George se sacan a la luz la realidad de estos barcos gigantescos que parecen sacados de la ciencia ficción.
Ahora mismo hay más de 100.000 de estos buques surcando los océanos.
En algunos podrían caber 18 millones de iPads o un plátano para cada persona que vive en Europa. En 2009 los 15 mayores de estos barcos emitieron más gases de efecto invernadero que 760 millones de coches. Cada año dos mil marineros mueren en el mar y se pierden dos barcos al día como consecuencia de la piratería.
Las consecuencias planetarias de estos viajes de productos y alimentos son nefastas, pero hay algo que mantiene este negocio siempre a flote: es muy barato. Según Rose George, el transporte marítimo es tan barato que, en el plano financiero, tiene más sentido que el bacalao escocés viaje miles de millas hasta China para que lo corten en filetes y luego lo manden de vuelta a las tiendas y restaurantes de Escocia, que pagar a escoceses para que lo corten ellos mismos. Un periódico escocés denominó ‘locura’ a esta práctica, pero en realidad es sólo eso, transporte marítimo”.

Materias primas

Si seguimos esta cadena hacía atrás y llegamos a los países productores vemos que buena parte de nuestras materias primas y elementos de primera necesidad a escala industrial procede de países empobrecidos. Aquí tenemos algunos ejemplos:
El azúcar de caña se obtiene mayoritariamente de Brasil, donde el problema de la deforestación no para de crecer. Además, la explotación de tierras campesinas que son compradas por grandes multinacionales como monocultivo (para exportar a países como el nuestro) provocan hambre, ya que estas poblaciones pierden su sustento y se ven obligadas a trabajar para otros en pésimas condiciones. Se trata de un problema que existe desde la colonización (o la invasión más bien) de América Latina y otros países.
El aceite de palma, el más usado en el mundo, procede de países como Malasia e Indonesia donde la gran deforestación está acabando con sus bosques y amenazando a especies de animales como el orangután o el tigre de Sumatra. Se usa en snacks, pastelería, aperitivos, precocinados, cosmética…etc. Indonesia es el país peor parado, la mitad de la producción mundial de aceite de palma proviene de allí. Un informe de Ecologistas en Acción recogía datos de las marcas, empresas y multinacionales que forman parte de este negocio. Además, ahora puedes saber qué productos lo contienen ya que, según la normativa de etiquetado europeo que se implantó este mes, el etiquetado de los alimentos deberá indicar el tipo de aceite (hasta ahora ‘aceite vegetal’ era lo normal para referirse a todos ellos sin especificar).
La soja es el cultivo transgénico por excelencia. Desplaza poblaciones enteras y erosiona gravemente los suelos, contribuyendo una vez más a la deforestación, destrozando, junto con las materias primas ya mencionadas, los pulmones del planeta. Los grandes productores son China, Brasil, Argentina y Estados Unidos. Con ella se hace tofu, soja texturizada, bebida de soja, tempeh, yogur de soja, aceite de soja, salsa de soja, miso, etc. La proteína de soja también la encontramos en panes, fórmulas infantiles, bebidas dietéticas, helados, mayonesas, productos lácteos, comida rápida…etc. El aditivo E-322 es leciticina de soja y se encuentra en muchísimos productos. Es destacable que el 75% del cultivo de soja es empleado como alimento de animales para nuestro consumo.
En cuanto al cacao, el 40% de la producción de cacao mundial procede de Costa de Marfil, donde aún se llevan a cabo prácticas de esclavitud infantil.Una investigación llevaba a cabo por la BBC en el año 2010 demostró que la esclavitud infantil podía estar presente incluso en los productos etiquetados como de comercio justo. Esta investigación es la continuación del documental El lado oscuro del chocolateque emitió esa cadena.
Recordemos que esto es sólo en cuanto a alimentación se refiere. Si hablamos de tejidos, combustibles, cosméticos y materiales de todo tipo veremos que siguen un mismo patrón. Lo que tenemos en el ‘primer mundo’ es nuestro por la explotación de unos países a otros. El libro Carro de Combate es un buen comienzo para empezar a investigar este tema.

¿Qué podemos hacer?

Es importante ganar conciencia sobre estos temas porque nosotras somos directamente parte de esta cadena. Somos la razón que lo justifica, el consumidor final. Existen movimientos o redes como el slow food que entre sus principios defiende el consumo local, fomenta los restaurantes Km.0 e incluye una lista de productos locales certificados. A nivel individual hay algunas cosas que podemos hacer para cambiar nuestros hábitos alimenticios y de consumo.
El consumo de alimentos de origen animal a nivel industrial es un gran contaminante. Puedes adaptar tu dieta a este hecho.
Busca sustitutos. Por ejemplo puedes suplantar el cacao por algarroba (semillas o habas del árbol de algarroba, típicamente mediterráneo ) o el azúcar por la estevia, una planta que se puede producir en españa y que endulza más que el azúcar (además es muy saludable) .
Elige dónde comprar. Busca alimentos locales e intenta evitar grandes superficies. Las cestas de grupos de consumo son una opción excelente.
Si compras alimentos de fuera intenta que sean ecológicos (aunque sean de lejos hay más probabilidad de que hayan cuidado más el medio ambiente) o de comercio justo.
El artículo original ha sido publicado en el blog El Xemillero.